Valdeir Badú Vieira se acuerda tanto de Costa Rica como muchos en territorio nacional no se olvidan de su paso por el país.
A sus 82 años, ese hombre de sonrisa consistente confiesa que del fútbol tico es poco lo que sabe, no por desinterés o por olvido; sino porque no tiene tiempo.
Badú tiene varios compromisos, resumidos básicamente en escribir comentarios para publicaciones de algunos países del Medio 0riente, en donde su esposa Erika y él encontraron muchos amigos.
Allá trabajó en clubes de Manama, Dubái y Qatar, según él, por el gusto de viajar y porque les conviene, pues les gusta el clima, con temperaturas arriba de los 15 grados.
“Alguito frío para nosotros —y sobre todo para mi Erika— pero fácilmente soportable en el calor efusivo de los estadios”, mencionó Valdeir Badú Viera a La Nación.
La pregunta sobre dónde vive, tuvo una respuesta muy particular, pero que va mucho con su personalidad.
“Gitaneando entre nuestra base que es Alemania, Irán, Qatar, Kuwait, 0mán y Bárein, en donde hemos tenido alguna gloria con la conquista de algunos títulos nacionales de campeones”, apuntó.
Él mismo relató que con frecuencia le preguntan que cuánta plata implica trabajar en esos países. Y él tiene claro que no todo es dinero.
“Créame que lo suficiente para vivir, un carro modesto para visitar lugares en nuestro tiempo libre”, manifestó.

Reiteró que no es mucho lo que sabe de la que define como “nuestra bella y rica Costa Rica”, ya que los husos horarios le complican ver los partidos en vivo por la tarde o por la noche.
“Del fútbol tico me ocupo los fines de semana, cuando me queda tiempo para averiguar si anda bien Liga Deportiva Alajuelense, si ganó o si empató. Si llega a perder, lo único que logro expresar es algo así como: ‘Así es el fútbol”, apuntó el hombre que dirigió a los manudos entre 1994 y 1996.
Porque su filosofía y su forma de ver el fútbol sigue siendo la misma: hay días de ganar, perder o empatar.
“No culparles a los actores, ellos dan lo que pueden dar. No culparle al árbitro. Si alguien o algo tiene la culpa es el inventor del fútbol... Y a él hay más bien hay que darle las gracias por las emociones, la salud física de los actores, al buen tiempo que facilita el trato de los jugadores con el balón... En fin, el fútbol es nuestra vida”, destacó.
Badú: ‘Si empiezo a hablar...’
Sus recuerdos son de todo tipo, pero afirma que pensar en su estancia en Costa Rica lo lleva a vibrar de alegría.
“Tiene razón mi Erika cuando dice que si empiezo a hablar... Y más si hablo de Costa Rica, de la Liga Deportiva Alajuelense y de los ticos y ticas que nunca olvidaremos, no paro.
”Estoy recordando tiempos que han sido un regalo divino, por más que siga repitiendo lo mismo que he dicho antes y siempre. Para terminar con llave de oro: ¿Cuál equipo es el mejor? Liga, Liga, sí señor”, aseguró.
Pero por más que sus mejores pasajes en Costa Rica fueron con Alajuelense, él también tuvo su historia con el archirrival, que llegó a su vida por casualidad, pero en un momento complejo cuando una puerta se le cerró.
“¿Y lo de Saprissa? ¿Por qué no? El Sapri es uno de los equipos grandes de Tiquicia. El Sapri tuvo una idea que yo jamás esperaría, que fue llamarme por teléfono mientras que yo estaba con el Raja de Casablanca y me han enviado a la calle por empatar una final en la cual jugamos mejor”, mencionó.
Recordó que en esa serie, les faltó “el golcito que estuvo cerquita, pero nunca llegó”. A la prensa he declarado después de la derrota delante de 50.000: ‘Hoy ganó el fútbol”.
Al día siguiente, los más fanáticos de su equipo le decían en la calle: “‘A usted le podríamos perdonar, pero los jugadores son unos huevones... Bueno, Erika y yo salimos por la puerta chica; mientras algunos hinchas seguían insultando a los jugadores (cinco del seleccionado marroquí)’”.
No fue el desenlace esperado en esa aventura, pero también tiene claro que el fútbol es así. Y sorprende, como lo hizo la S, club en el que estuvo entre 2000 y 2001.
“Me cayó del cielo la llamada del presidente de Saprissa. Me ha preguntado cuánto dinero quería yo, porque no tenían mucha plata. Ya sabemos que los ticos para negociar son campeones”, citó Badú.
“Y yo que soy tico de alma, Erika casi igual de enamorada de Tiquicia como yo, contenta y feliz me dijo: ‘Sí, vamos hoy mismo, pero recuerde que la gente allá quiere ver entrenamientos, colectivos, o sea 11 contra 11, dándole con todo para demostrar ganas de jugar’”.
Eso fue lo que manifestó sobre su llegada a Saprissa y después de eso, hoy les dice a todos: “Saludos de gol liguista”.
Después de que dirigió a Alajuelense, Badú también fue director técnico de la Selección de Costa Rica (1996-1997).
