El arbitraje de David Gómez estuvo bajo la lupa en el partido entre Alajuelense y Herediano y dos analistas consultados por La Nación consideran que el silbatero reprobó.
Greivin Porras dijo que lo ocurrido en la expulsión fue un “error gravísimo”, pues primero le mostró la roja a Everardo Rubio y luego a través del VAR cambió su decisión, anuló esa tarjeta y se la mostró a Roan Wilson.
“Un gravísimo error del árbitro, confundió la acción en sí, pero resaltar bien por el VAR, es lo que correspondía: roja al liguista y nada para el herediano”, dijo Greivin Porras.
Por su parte, Orlando Portocarrero primero mencionó: “Ha sido uno de los partidos más deficientes que le visto a David Gómez y me duele decirlo porque le tengo un cariño, le tengo un respeto y sé la calidad de ser humano que es, lo conozco desde niño, pero eso no me impide hacer un análisis de lo que vi en el partido”.
David Gómez corrigió una decisión a través del VAR, pues confundió lo que pasó en el planchetazo de Roan Wilson a Everardo Rubio. (Jorge Navarro para La Nacion /Jorge Navarro para La Nación y La Teja.)
Añadió que de manera profesional, objetiva e imparcial debe decir que fue uno de los partidos en los que el silbatero quedó debiendo “y considero que en ese partido reprobó”.
Sobre la expulsión, señaló que en esa acción él estaba a escasos tres metros y nadie le obstaculizaba el panorama para tomar una decisión correcta. y tener esos elementos para arbitrar, que es pensar y pensar bien con todas las reglas y consideraciones y el espíritu mismo de la regla de juego.
“Él no tomó en consideración ver a Roan Wilson y analizar su lenguaje corporal, cuando viene en la carrera y antes de golpear al jugador, hace un movimiento deliberado adicional como para coger impulso y golpea, es una parte blanda con parte dura, es lo que popularmente llamamos un planchetazo o pisotón con fuerza”, citó Portocarrero.
¿Y el penal?
Aunque Fernando Lesme reventó el balón en el palo cuando cobró un penal, Greivin Porras y Orlando Portocarrero coinciden en que esa pena máxima no debió sancionarse cuando la pelota le pegó en la mano a Kenyel Michel.
“No todo contacto del balón con la mano o con el brazo son sancionables, tiene que haber una serie de consideraciones debidamente estipuladas en la regla de juego”, expresó Portocarrero.
Añadió que si bien es cierto, hay un contacto, no es un movimiento deliberado, pues lleva su mano pegada al cuerpo.
“El balón viene precedido de un rebote y le pega en la mano, es visible, pero no es una mano sancionable, no supo discriminar y se equivocó otra vez”, indicó.
Mientras que Greivin Porras concuerda en que no era penal, pues detalló que el espacio entre el remate y la posición del jugador, donde la pelota le golpea de manera accidental en el brazo izquierdo y el rebote le toca el brazo derecho, no es una mano deliberada.
La Nación consultó el criterio de David Gómez, pero el árbitro dijo que no va a referirse al tema.