En 1994, Costa Rica decidió subvencionar el combustible de los pescadores. Fue una idea loable pero desde entonces se han dado continuos abusos a ese millonario beneficio, el cual le cuesta al Estado, en promedio, ¢7.667 millones anuales.
Una reciente investigación de ‘La Nación’ evidenció que el diesel que pagó el Instituto Costarricense de Acuicultura y Pesca, Incopesca, fue usado en embarcaciones supuestamente ligadas al tráfico de drogas, como las de Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, catalogado por Estados Unidos como uno de los más violentos traficantes de droga de Costa Rica.
