Foros

El lazarillo que me guía sin ver

Siempre está conmigo, en espacios de serenidad o entre el vértigo y la distorsión de las llamadas redes sociales que en teoría nos acercan, pero no van más allá de la polarización, los embustes del ruido y la orfandad colectiva

Perro, mascota y compañero de Roberto García Herrera
Si leo en la sala, duerme plácidamente a mi lado; si escribo en el computador, ahí está él, al pie del escritorio. Roberto García

Soy su lazarillo. Las buenas personas que nos saludan de mañana en nuestra infaltable vuelta a la manzana, notan sus ojitos de niebla y lo acarician con discreta ternura. Él y yo nos hemos vuelto conocidos en el barrio a fuerza del ritual de nuestro paseo cotidiano; para él, una alegría indescriptible.

No tardo en levantarme del desayuno a buscar el arnés, la correa, bolsitas para excretas y las llaves del portón, cuando la casa se llena con sus latidos y pequeños saltos de festividad e impaciencia: “Vamos, vamos, vamos”.

Me jubilé hace diez años. Sin que nos lo hubiéramos propuesto, apareció en nuestras vidas por simple casualidad.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌