Costa Rica necesita aprovechar mejor lo que ha construido en salud. Contamos con instituciones, profesionales y capacidades públicas y privadas que deben traducirse en una atención más oportuna para las personas.
El reto de los próximos años es lograr que ese esfuerzo acumulado funcione de manera más coordinada y permita responder mejor a quienes esperan una consulta, un diagnóstico o un tratamiento.
Al cumplir diez años como Cámara Costarricense de la Salud, considero que esta debe ser nuestra principal reflexión. Una década de trabajo tiene valor por la experiencia que deja y por las posibilidades que abre. La confianza entre organizaciones, el conocimiento técnico y los espacios de diálogo que hemos desarrollado constituyen una base para impulsar mejoras concretas en el sistema de salud.
Durante estos años, hemos promovido la colaboración entre el sector público y el privado, apoyado esfuerzos de diagnóstico y vacunación, y contribuido a propuestas sobre los retos nacionales y la transformación digital de la salud. Esas experiencias nos dejan una lección útil para el futuro, la coordinación permite poner capacidades de distintos actores al servicio de una necesidad común. Ahora corresponde aprovechar ese aprendizaje de forma sostenida.
Para hacerlo, debemos partir de las necesidades de los pacientes. Propongo que los acuerdos entre instituciones públicas, prestadores privados, academia y organizaciones de pacientes se organicen alrededor de problemas definidos, con responsables, plazos y resultados verificables.
En materia de listas de espera, por ejemplo, una agenda compartida debería identificar dónde se concentran los obstáculos y qué capacidades pueden contribuir a resolverlos. Esto incluye revisar los procesos de referencia, la disponibilidad de servicios y las posibilidades de complementar la atención. Cada iniciativa debe demostrar su aporte a la oportunidad y calidad del servicio, así como el uso responsable de los recursos. Para quien necesita atención, el resultado relevante es recibirla a tiempo.
La colaboración debe fortalecer la seguridad social y respetar las responsabilidades de cada institución. Aprovechar las capacidades del sector privado requiere reglas claras, transparencia y evaluación de resultados. La confianza se sostiene cuando es posible conocer qué se busca resolver, cómo se toman las decisiones y qué beneficio recibe la población. Ese debe ser el criterio para valorar cualquier alianza.
La transformación digital ofrece otra oportunidad para capitalizar lo avanzado. Debemos orientar su desarrollo hacia problemas cotidianos: facilitar la continuidad de la atención, reducir trámites y permitir el intercambio seguro de información clínica. La tecnología debe ayudar a que los profesionales cuenten con información útil para atender a los pacientes y a que estos puedan recorrer el sistema con menos obstáculos. Su incorporación exige proteger los datos y acompañar a quienes necesitan apoyo para utilizarla.
También necesitamos dar mayor prioridad a la prevención y a la atención primaria. Una agenda de futuro debe procurar que las personas reciban seguimiento cerca de sus comunidades y que los distintos niveles de atención trabajen de manera articulada. La formación del personal y la colaboración con las universidades deben acompañar ese esfuerzo, de acuerdo con las necesidades que el país identifique.
Desde la Cámara Costarricense de la Salud podemos contribuir a esta agenda con la experiencia y las relaciones construidas durante nuestra primera década. Nuestro aporte debe concentrarse en acercar capacidades, formular propuestas técnicamente sustentadas y promover alianzas que puedan evaluarse por sus resultados. Convocar a los distintos actores cobra sentido cuando ese encuentro permite resolver un problema.
El mejor modo de dar valor a lo construido es convertirlo en mejoras que las personas puedan reconocer en su vida: una consulta que llega a tiempo, un tratamiento al que se puede acceder y una atención que tiene continuidad. Esa debe ser la medida de nuestro trabajo en los próximos años. Costa Rica tiene una base sobre la cual avanzar; nos corresponde aprovecharla con decisiones concretas y responsabilidad compartida.
----
Rodolfo Garbanzo es presidente de la Cámara Costarricense de la Salud.