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¿Y si el problema no era la corrupción, sino quién la cometía?

Aceptar y celebrar lo que condenaste en otros grupos e individuos solo porque lo hace la gente que elegiste no te vuelve un virtuoso, sino un inmoral

Hipocresía, falsedad, doble cara, caretas, tres figuras humanas con máscara sobre el rostro
Hipocresía, falsedad, doble cara, caretas, tres figuras humanas con máscara sobre el rostro Shutterstock
Hipocresía, falsedad, doble cara, caretas, tres figuras humanas con máscara sobre el rostro
Estamos viendo un aumento en la corrupción moral de los electores, de esos que celebran las viejas y sucias prácticas de los políticos y los intentos de destruir instituciones que sostienen a un país aún democrático. (Shutterstock/Ilustración)

Nuestro gobierno ha convertido el conflicto permanente en su forma de hacer política y eso, entre otras cosas, plantea al menos una pregunta ética sobre quienes los eligieron.

¡Tanto reclamar que si corruptos! ¡Los mismos de siempre! ¡Ticos con corona! ¡Llegó la ley! Para que un grupo de seguidores del chavismo –los más ruidosos– terminaran alcahueteando y justificando las viejas y despreciables prácticas de la clase política que decían odiar; para acabar festejando el pago a políticos de los partidos que condenaron con frases como: ¡Tomen! ¡Cremita de rosas! ¡Pero él es un jaguarsh ahora! ¿Va a llorar? ¡Papi es papi!

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