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Tener tiempo para convivir no puede ser un privilegio

El aislamiento social, además de afectar el estado de ánimo, se asocia con depresión, ansiedad, deterioro cognitivo, enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y mortalidad prematura

Burnout. Agotamiento. Mujer estresada trabajando hasta tarde en la oficina, sintiéndose agotada mientras revisa la computadora portátil. Concepto de estrés laboral y exceso de trabajo.
Burnout. Agotamiento. Mujer estresada trabajando hasta tarde en la oficina, sintiéndose agotada mientras revisa la computadora portátil. Concepto de estrés laboral y exceso de trabajo. Shutterstock
Burnout. Agotamiento. Mujer estresada trabajando hasta tarde en la oficina, sintiéndose agotada mientras revisa la computadora portátil. Concepto de estrés laboral y exceso de trabajo.
El exceso de trabajo está aislando a muchas personas y generándoles depresión, ansiedad y frustración. (Shutterstock/Foto)

La salud no se produce únicamente en los consultorios, los laboratorios o las farmacias: también es producto de una conversación, una caminata compartida, una organización comunal o una actividad intergeneracional. Construir hospitales es indispensable para atender la enfermedad; pero también lo es construir lugares, tiempos y motivos para encontrarnos: ello deriva en salud.

Durante décadas, las políticas públicas de salud se han concentrado, con razón, en ampliar los servicios sanitarios, vacunar, mejorar la nutrición, controlar las enfermedades y promover estilos de vida saludables. Sin embargo, han atendido mucho menos una necesidad humana igualmente esencial: relacionarnos con otras personas, sentirnos parte de una comunidad y contar con redes de apoyo.

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