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¿Quién decidió que el rosado es para niñas y el celeste para niños?

Si miramos a otras culturas y otras épocas, descubriremos que nunca hubo tal asociación de colores para distinguir niños de niñas

Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación
Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación Archivo LN

Si es niña, vuelan globos rosados. Si es niño, celestes. Las “revelaciones de género” están de gran moda, en parte por la facilidad que hoy tienen las parejas para saber si su bebé será niño o niña y, en parte, por el retorno político de la “familia tradicional”. Pero, ¿por qué celeste y rosado como identificadores binarios de género?

Si miramos a otras culturas y otras épocas, descubriremos que nunca hubo tal asociación de colores para distinguir niños de niñas. De hecho, era más frecuente la asociación de lo femenino con el celeste y del rosado con lo masculino. Que hoy sea al revés no hace más que evidenciar que los colores no tienen un significado masculino o femenino “natural”: las sociedades lo asignan y también las sociedades lo pueden cambiar.

En Occidente, hasta bien entrado el siglo XIX, los infantes llevaban vestidos blancos. Era práctico: permitía blanquear las prendas mediante lavado intenso –especialmente importante con los bebés– y facilitaba a las familias reutilizar la misma ropa con sus distintos hijos o hijas.

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