Columnistas

Para destruir una sociedad, primero hay que deslegitimar sus instituciones

Entre la confusión que acompaña al paso de los años y la inquietud por el rumbo de la sociedad, surge una pregunta esencial: ¿cómo conservar la esperanza cuando el presente parece anunciar la repetición de errores históricos?

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No sé cómo empezar. Tal vez citando a John Banville, quien dijo a un medio español (El País, 5 de octubre) que cuando era joven, creía que la edad traía sabiduría, pero ahora, octogenario, vivía en la confusión. No me refiero al estupor que causa la llamada superfluidad de lo humano: saber, por ejemplo, que el sol colapsará en algunos miles de años, que aunque sea mucho tiempo acabará sucediendo, y que entonces nadie se acordará de nosotros. Así, pues, ¿todo para qué?

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Carlos Arguedas Ramírez

Carlos Arguedas Ramírez

Carlos Arguedas Ramírez fue asesor de la Presidencia (1986-1990), magistrado de la Sala Constitucional (1992-2004), diputado (2014-2018) y presidente de la Comisión de Asuntos de Constitucionalidad de la Asamblea Legislativa (2015-2018). Es consultor de organismos internacionales y socio del bufete DPI Legal.