Contar con Rebeca Grynspan como aspirante a la Secretaría General de la ONU debe llenarnos de orgullo. Mujer brillante y experimentada, conoce desde dentro las áreas de mejora de las Naciones Unidas y tiene una visión clara del papel que debe desempeñar en el futuro. Su candidatura nos llena de satisfacción: está al frente de una contienda histórica y nos enseña cómo se ejerce el coraje con dignidad.
Su campaña ha sido impecable y laboriosa. Parte de una propuesta inteligente, mesurada y efectiva de reforma del más importante organismo multilateral creado por las naciones desde 1945, cuyas misiones son la paz y la seguridad internacional (Consejo de Seguridad), así como la promoción del desarrollo sostenible, una tarea en la que desempeña un papel fundamental el Consejo Económico y Social (Ecosoc).
La elección de la Secretaría General de la ONU es uno de esos procesos en los que, aunque no hay reglas escritas, se respetan ciertos lineamientos destinados a mantener el equilibrio global. Entre ellos figura la rotación regional de tal cargo y en esta elección le corresponde el turno a América Latina, un derecho que, como región, no podemos ceder.
A favor de Rebeca también juega la oportunidad de hacer justicia al 50% de la población mundial: tras más de ocho décadas de liderazgos masculinos, una mujer podría llegar por primera vez a ocupar esa posición. Esta posibilidad no se sustenta solo en los méritos de cada candidata –entre los cuales sobresalen los de Grynspan, por su amplia trayectoria–, sino también en estudios que muestran cómo la paz, la seguridad y el desarrollo mejoran cuando hay una amplia participación de mujeres.
Junto con mis palabras de respaldo a su candidatura, quiero señalar uno de los cambios urgentes que requiere la organización: reformar el sistema de elección. Con el argumento de que no se ha logrado consenso, se puede terminar eligiendo a una persona que ni siquiera ha participado en el proceso. Además de injusta, dicha práctica otorga mayor poder a los países que la utilizan para impulsar a personas cuyas ideas y propuestas se desconocen, pues no han tenido que explicar su agenda.
He apoyado la candidatura de Rebeca en las redes globales en las que participo, convencida de que tenemos a la mejor candidata. Insto al país y al gobierno a no desmayar: la batalla aún continúa y podemos ganar.
nmarin@alvarezymarin.com
Nuria Marín Raventós es politóloga.
