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El cauce mágico de los ríos profundos

Más que hacernos pensar en cualquiera de las novelas del viejo canon indigenista, ‘Los ríos profundos’ recuerda mejor ‘La ciudad y los perros’ de Vargas Llosa

OP_SERGIORAMIREZ
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Con motivo del recién pasado Congreso de la Lengua, dedicado al mestizaje, que debió celebrarse en Arequipa y hubo de trasladarse a Cádiz, la Asociación de Academias de la Lengua presentó la edición conmemorativa de Los ríos profundos, de José María Arguedas, la espléndida novela mestiza donde el quechua se encuentra con el español.

Los ríos profundos se publicó en Perú en 1958, el mismo año en que también aparece en México La región más transparente de Carlos Fuentes, una coincidencia que parecería representar el enfrentamiento entre lo arcaico y lo moderno, en la inminencia del fenómeno del boom de los años sesenta, un antes y un después.

Es un criterio que no deja de ser arbitrario, y estas dos novelas vienen a ser un señuelo codiciable para establecer la pretendida división. La región más transparente es vista como la primera gran novela de la ciudad, mientras, dentro de aquellos presupuestos de novedad y ruptura, Los ríos profundos representaba la voz agónica del indigenismo trasnochado que narraba un mundo rural, una visión ya superada por Juan Rulfo con Pedro Páramo tres años atrás, en 1955.

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