Columnistas

Dos más dos son cinco, pero sin universidades que lo cuestionen

¿A qué obedece el recorte de presupuesto de las universidades públicas? ¿A razones financieras, ideológicas o políticas? A una ruptura radical en el modelo de desarrollo costarricense, antes basado en la igualdad de oportunidades, la excelencia académica, la democracia social y la posibilidad de disentir

Carlos Cortés, escritor, periodista y profesor de la UCR
Carlos Cortés recomienda la lectura de un artículo titulado “La universidad pública como enemigo moral del neoliberalismo autoritario”, de Juliana Martínez Franzoni. Carlos Cortés

Las universidades públicas costarricenses están entre las mejores de Latinoamérica y del sur global, si consideramos que nacieron en un país que hasta 1985 “exportaba postres”, como dijo Rodrigo Carazo, y cuya principal materia prima ha sido siempre el talento humano.

Son las instituciones mejor evaluadas por los costarricenses, con un índice de confianza de 7,9 sobre 10. Por encima de la retórica de los “ticos con corona” o de los “chancletudos comunistas”, que no corresponde a la realidad, los padres valoran que sus hijos vayan por primera vez a la ‘U’, y puedan construir tanto un futuro profesional como un país más productivo, justo e inclusivo.

La educación pública no solo ha sido un mecanismo indispensable de movilidad social, sino también un laboratorio para producir y reproducir la nación que queremos, en un efecto multiplicador que es difícil de reducir a cifras. Sería impensable la democracia sin la escuela y, posteriormente, sin una universidad que enseña a pensar el mundo desde Costa Rica.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌