Empezó octubre, el mes designado para sensibilizar sobre el cáncer de mama y destacar la importancia de su cuidado y prevención. Como sobreviviente de esta enfermedad, quiero recordarles a todas las mujeres la importancia de realizarse regularmente los estudios médicos correspondientes. Entiendo que siempre generan temor, pero, cuando se recibe un diagnóstico de cáncer, la mejor alternativa es que la detección sea temprana.
En mi caso, un milímetro hizo que pasara de un estadío 2 a un estadío 1 y que el número de dosis de quimioterapia se redujera a la mitad. Fue una grata noticia, no solo por los efectos de la quimioterapia –en mi caso, el malestar físico generalizado comenzaba al tercer día de cada aplicación–, sino también por las consecuencias que el tratamiento puede tener para la salud del corazón.
Ya han pasado diez años desde que me diagnosticaron. Tuve que someterme a dos cirugías, recibir cuatro sesiones de quimioterapia a través de un catéter que me habían implantado previamente y continuar por ocho años con medicación preventiva. Lo usual son cinco años, pero, como me explicó mi oncóloga, era mejor prolongar el tratamiento porque tengo un gen un poco rebelde.
Eso del gen rebelde me hizo mucha gracia. Estoy segura de que, si mi madre hubiera estado viva, habría dicho: “Lo de rebelde era de esperar”, porque desde pequeña siempre “sufrí” de esa rebeldía, que luego me llevó a luchar contra la injusticia y la discriminación, así como por el empoderamiento de las mujeres.
Además de las recomendaciones habituales de las campañas del mes rosa, les sugiero iniciar los controles y estudios médicos a una edad más temprana. Tristemente, el cáncer de mama en mujeres jóvenes ha aumentado, por lo que es importante consultar al médico y solicitar las referencias correspondientes.
También quiero recordarles que, si no cuentan con los medios económicos para realizarse un ultrasonido, existen equipos móviles que ofrecen este servicio de forma gratuita o a muy bajo costo, como Alsalus y el programa Ya es Hora. Desde luego, está también la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), donde, una vez que se ingresa al sistema con un diagnóstico, el tratamiento es excelente.
Termino con un mensaje para mis lectoras y lectores que tienen pareja, amigas o hijas: que el temor a un diagnóstico no sea la razón para poner sus vidas en riesgo.
nmarin@alvarezymarin.com
Nuria Marín Raventós es politóloga.