Columnistas

Cuando ellas decidieron tejer su historia

‘Recordar el tejido nos ayudó contra el machismo. Antes dependíamos de los hombres’

Allison Chinchilla, hija de doña María Fernández
Allison Chinchilla, hija de doña María Fernández, observa los movimientos de su madre. Allison es la nueva generación de mujeres tejedoras en Boruca. Rodolfo González Ulloa
Allison Chinchilla, hija de doña María Fernández
Allison Chinchilla, hija de doña María Fernández, observa los movimientos de su madre. Allison es la nueva generación de mujeres tejedoras en Boruca. (Rodolfo González Ulloa/La Nación)

Primero se anuda el corazón: un puntito chiquitito de algodón hilado que da origen al tejido. Ese es el centro, el inicio de lo que será, varias horas después, un bolso, un monedero… y hace muchísimos años, también una enagua, una blusa, una camisa y hasta un pantalón. Así se teje en Boruca.

Volví hace poco de una gira con mis estudiantes de Formación Humanística, de la Universidad Técnica Nacional, al territorio Boruca. Siempre los llevo, una vez cada cuatrimestre, a que escuchen esta historia, de la voz de sus protagonistas.

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