Columnistas

La diputada Cindy Murillo y el arte de degradar el debate político

En toda sociedad hay conflictos. Cómo administremos el debate marca la diferencia entre la discrepancia con respeto y civilización y la vorágine que lleva al desenfreno, la intolerancia y toda suerte de violencia

Diputada, Pueblo Soberano, Cindy Murillo, Lago Arenal
La diputada chavista Cindy Murillo la emprendió con virulencia contra sus coterráneos del distrito de Arenal porque la elección de la Junta Directiva de la Asociación de Desarrollo Integral no satisfizo sus intereses y dictados políticos. Asamblea Legislativa

Cuando en una sociedad se vuelve normal recurrir al insulto, la descalificación y la burla –por ejemplo, por una discapacidad–, no cabe duda de que asistimos a una grave enfermedad colectiva.

Somos testigos de un empobrecimiento de la calidad del debate público al punto de que ya hasta la obscenidad tiene cabida. Semanas atrás, en el medio digital colombiano El Cronista, el periodista Edgardo Ramírez Polanía comentaba que hoy “el debate deja de orientarse por las ideas y termina subordinado a las emociones más primitivas”. Un resumen perfecto.

El fin de semana anterior, la diputada guanacasteca (tilaranense, por más señas) Cindy Murillo la emprendió con virulencia contra sus coterráneos del distrito de Arenal porque la elección de la Junta Directiva de la Asociación de Desarrollo Integral (ADI) no satisfizo sus intereses y dictados políticos.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌