Una motocicleta marca Vespa, de mi esposo, lleva más de cuatro meses en el taller de Grupo Cofiño sin que le brinden información clara y, menos, una solución al problema que presenta. Durante este tiempo se han hecho dos diagnósticos erróneos que lo llevaron a comprar repuestos nada baratos, sin que ninguno de ellos solucionara la avería.
Ante la falta de una instancia superior a la cual acudir, más allá de la jefatura del taller –que tampoco ha ofrecido una solución oportuna–, mi esposo ha intentado obtener información vía WhatsApp y correo electrónico, contactando a personas que lo han atendido antes. Sin embargo, después de una o dos respuestas, dejan de responderle sus mensajes.
La última explicación recibida es que mantienen comunicación con la fábrica Vespa en Italia, a la espera de instrucciones sobre los pasos que deben seguir.
Después de más de cuatro meses, cabe preguntarse: ¿no están en capacidad de identificar y solucionar el problema? Si es una empresa representante de marcas internacionales, debería ofrecer a sus clientes atención, comunicación y responsabilidad y un servicio técnico competente.
Marisol Cordero Cascante, barrio Pitahaya, San José
Tramposos en el fútbol
Siempre me ha gustado mucho el fútbol, pero de un tiempo para acá, vengo desencantándome por la poca gallardía de los futbolistas, aunado a lo tramposos que pretenden ser. Los rozan en el pecho y se tiran al suelo cual zancudo fumigado, agarrándose la cara, como si Rocky Balboa les hubiera dado un puñetazo.
Este es un fenómeno que se da a nivel mundial, pero solo en el fútbol. Ni siquiera se ve en el fútbol americano o en el rugby: ahí se dan con todo, pero se levantan. Dice un amigo mío que eso que hacen en el fútbol es viveza, pero yo digo que eso es ser tramposo.
Actualmente, hay muchos niños en academias de fútbol y, lamentablemente, los futbolistas “profesionales” les están dando ese pésimo ejemplo.
Carlos Alberto Venegas Vega, Naciones Unidas, San José
Sicarios en moto
Desde hace tiempo se escucha que van a hacer esto y aquello para intentar reducir los asesinatos perpetrados por motociclistas, pero no se hace nada al respecto. ¿Será que no piensan actuar hasta que a algún alto funcionario le maten un ser querido?
Deberían prohibir sin más demoras que dos personas circulen en una moto y el uso de cascos que impidan verles la cara a los conductores. Además, el número de placa de la moto debería aparecer en los cascos, con caracteres reflectivos.
Y ya que los oficiales de Tránsito de carne y hueso hacen tanta falta, pero nunca se les ve, pues que al menos sigan instalando cámaras a lo largo y ancho del país que sirvan como inspectoras. Urge ordenar la casa, como quien dice.
Anabelle Araya García, San José
Lo bueno y lo malo del teletrabajo
Durante la pandemia, el teletrabajo fue una solución para muchos problemas. Sin embargo, gran cantidad de sodas, restaurantes, parqueos y otros comercios cerraron por no tener afluencia de clientes. Hoy, los autobuses viajan casi vacíos y el gobierno percibe menos impuestos. Es oportuno sopesar terminar con el teletrabajo.
Sergio Francisco Solano Céspedes, Zapote
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