Algo anda mal en nuestra patria hoy. Los valores están trastocados. Nadie, en su sano juicio, aspira a servir el caviar en la mesa hogareña y a tomar con desdén la tradición del arroz y frijoles de nuestra identidad. ¡Qué manera más limitada y chata de menospreciar a una comunidad!
Roberto García Herrera, Zapote, San José
Perdí mi dinero
El 16 de octubre, me equivoqué e hice una transferencia de dinero a través de la plataforma del Banco Nacional. Le transferí a una persona que no conozco, pero de quien tengo el número de cuenta IBAN, pues seguramente me lo proporcionó para pagarle algún bien o servicio. Por eso, no tengo su número de teléfono, que sí es necesario para efectuar un pago por Sinpe.
Acudí a la sucursal del Banco Nacional en el centro de Alajuela para que me ayudaran, pero una empleada de plataforma me dijo que no podían hacerlo. Me indicó que había sido un “error mío”. Sí, así fue. Sin embargo, le pedí que, por medio del banco, se comunicaran con el titular de la cuenta para solicitar la devolución del dinero, pero me dijeron que estaba prohibido.
Nunca pretendí conocer el número de teléfono de esa persona, sino que la funcionaria sirviera de intermediaria. El banco podría facilitar la comunicación en estos casos; no obstante, se negó a hacerlo y perdí ese dinero. Muy lamentable.
Wilbert Arroyo Álvarez, Alajuela
Está ‘con la novia’
Hace ya varios años, llegaron a la casa a buscarme. Los atendió mi esposa.
—Sí, ¿qué se les ofrece? —dijo.
—Está en el corredor con la novia.
Entonces le preguntaron:
—¿Y usted se lo permite?
Ella respondió:
—Sí, tiene décadas de conocerla. Es ‘La Nación’.
Néstor Chinchilla Núñez, Escazú
¿Fracasó el modelo Bukele?
Hemos visto cómo muchos celebraron un supuesto fracaso del modelo del presidente Bukele, basándose en malinterpretaciones sobre futuras liberaciones carcelarias. Sin embargo, una vez aclarado el tema, los críticos insisten en condenar la estrategia sin dimensionar la tragedia histórica de El Salvador.
Durante décadas, este fue el país más peligroso del mundo, secuestrado por pandillas que asesinaban a entre 14 y 30 personas al día. Exigir estándares teóricos perfectos desde la comodidad extranjera, ignorando el desangramiento previo de una nación entera, demuestra una profunda hipocresía moral.
Hoy, la realidad es otra: El Salvador pasó del terror de salir de casa a registrar la tasa de homicidios más baja de todo el hemisferio occidental. No existe populismo en devolverles la soberanía a los ciudadanos. Todo país tiene derecho a defender a su pueblo. El modelo Bukele es un éxito rotundo en la función más elemental del Estado: garantizar el derecho a la vida, la paz y la tranquilidad.
Arturo Esquivel Rodríguez, Uruca, San José
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