La Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) contabiliza 399 costarricenses deportados desde Estados Unidos entre 2025 y lo transcurrido de 2026, luego de permanecer detenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
Omer Badilla, director general de Migración, detalló en entrevista con La Nación, realizada el 5 de octubre, que 141 costarricenses fueron deportados durante 2025 y otros 258 en lo que va de 2026.
El jerarca vinculó estas cifras con la entrada en funcionamiento del Programa de Verificación Electrónica de Nacionalidad (ENV, por sus siglas en inglés), suscrito en 2025, que permite a Costa Rica y Estados Unidos coordinar la verificación de la nacionalidad de las personas detenidas y facilitar su retorno mediante vuelos semanales.
Badilla señaló que, antes de la suscripción del acuerdo, las cifras de costarricenses deportados eran menores, aunque no precisó cuántas personas regresaban anteriormente.
La situación de los costarricenses detenidos por el ICE ha cobrado relevancia por casos como el de Carlos Josué Marchena, de 37 años, quien falleció bajo custodia de las autoridades migratorias en Luisiana, tras permanecer cerca de nueve meses detenido.
Un día antes de su muerte, Marchena comunicó a una amiga de la familia que sentía dolor en el pecho. Horas después, fue encontrado desvanecido y trasladado para recibir atención médica, pero ya no presentaba signos vitales.
A este caso se suma el de Randall Gamboa, quien fue deportado desde Estados Unidos en condición crítica en setiembre de 2025 y falleció posteriormente en Costa Rica.

¿Por qué algunos costarricenses siguen meses detenidos?
Pese a la existencia de este mecanismo, algunos costarricenses permanecen durante meses bajo custodia por las autoridades migratorias estadounidenses.
Según información proporcionada por la Cancillería, el pasado 6 de octubre, 77 costarricenses permanecían detenidos por ICE.
Una investigación publicada por La Nación el 22 de setiembre, basada en información obtenida por Deportation Data Project, identificó que, al 5 de agosto de 2026, 11 de los 67 costarricenses detenidos acumulaban más de 90 días privados de libertad.
De ellos, ocho superaban los seis meses de detención y tres llevaban más de un año. Uno de los casos registraba al menos 765 días bajo custodia.
Consultado sobre estas demoras, Badilla explicó que no todos los costarricenses detenidos pueden ser deportados inmediatamente, debido a que algunos presentan recursos legales o apelaciones que deben resolverse antes de concretar su retorno.
“Por eso es que hay algunos costarricenses que han durado varios meses, pero no es por una situación que los Estados Unidos los quiera tener ahí por tenerlos, sino porque ellos tienen un trámite legal que impide su movilización”, manifestó.
El jerarca añadió que algunas personas han desistido de esos recursos, lo que, según explicó, permite coordinar su regreso a Costa Rica con mayor rapidez.
¿Cómo funciona el acuerdo para agilizar las deportaciones?
Badilla explicó que el acuerdo ENV permite a las autoridades estadounidenses solicitar apoyo de Costa Rica cuando no existe certeza sobre la nacionalidad de una persona detenida. En esos casos, las autoridades costarricenses realizan las verificaciones correspondientes para determinar si se trata de un ciudadano nacional.
Una vez confirmada la nacionalidad, Estados Unidos puede coordinar su traslado a Costa Rica mediante los vuelos de deportación que se realizan semanalmente.
“Es un proceso acelerado de deportación con la finalidad de evitar que los costarricenses estén tiempos prolongados en estos centros de aprehensión que tienen los Estados Unidos”, afirmó Badilla.
El funcionario indicó que Migración recibe semanalmente un manifiesto con los nombres de las personas que serán trasladadas al país. Esta información es revisada para confirmar su nacionalidad y determinar si requieren algún tipo de atención especial al llegar.
Según explica el sitio especializado Inmigración y Visas, el Programa de Verificación Electrónica de Nacionalidad (ENV) permite a las autoridades estadounidenses agilizar las deportaciones mediante la comprobación electrónica de la nacionalidad y la gestión de documentos de viaje, sin necesidad de recurrir a todos los procedimientos consulares tradicionales.
El mecanismo, utilizado por Estados Unidos desde 2019 con países centroamericanos como El Salvador, Guatemala y Honduras, está dirigido a personas que cuentan con una orden definitiva de deportación y no tienen impedimentos legales pendientes.
¿Qué pueden hacer las familias de los costarricenses detenidos?
Badilla explicó que las familias de costarricenses detenidos por ICE deben acudir a los consulados de Costa Rica en Estados Unidos o comunicarse con el Ministerio de Relaciones Exteriores, ya que son los encargados de brindar asistencia consular.
No obstante, indicó que también pueden remitir información directamente a Migración, especialmente cuando existen situaciones particulares que requieren atención.
“Cuando nos hemos dado cuenta de situaciones particulares, llamamos a las autoridades estadounidenses y le decimos: ‘Ustedes tienen en custodia a fulano de tal. Necesitamos que lo traigan’. Ellos lo hacen”, aseguró.
El funcionario afirmó que Migración mantiene comunicación semanal con las autoridades estadounidenses para solicitar que se dé prioridad a determinados casos, particularmente cuando se trata de personas adultas mayores o con problemas de salud.
“Nosotros estamos abiertos a recibir cualquier solicitud de estas personas que nos la hagan llegar, por favor, y si dentro de las posibilidades nuestras es hablar con los Estados Unidos para que los traigan lo antes posible, créame que lo vamos a hacer”, indicó.
Badilla agregó que el objetivo de estas gestiones es reducir el tiempo que los costarricenses permanecen en los centros de detención, aunque reconoció que algunos procedimientos dependen exclusivamente de las autoridades estadounidenses.

¿Qué ocurre cuando los deportados llegan a Costa Rica?
El director de Migración explicó que el proceso de recepción de los costarricenses deportados incluye coordinaciones con distintas instituciones nacionales.
Una vez que las personas descienden del avión, oficiales de la Policía Profesional de Migración las trasladan a la terminal correspondiente para realizar el control migratorio.
Previamente, las autoridades verifican sus condiciones de salud y determinan si necesitan atención especial.
“Entonces, por ejemplo, un adulto mayor nosotros coordinamos con CONAPAM para que nos pueda apoyar en ese proceso. Siempre está la Cruz Roja para hacer una evaluación general del estado de salud de las personas”, explicó.
En los casos de personas que tienen procesos penales pendientes en Costa Rica, Migración coordina con la Fuerza Pública, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y otras autoridades para que respondan por esas causas.
Badilla señaló que Estados Unidos cubre los gastos de los vuelos de deportación, mientras que Costa Rica se encarga de la recepción y los procedimientos migratorios correspondientes.
Migración responde a denuncias de malos tratos
El regreso de costarricenses deportados también ha estado acompañado de testimonios sobre las condiciones en que permanecen las personas detenidas por ICE.
Uno de esos casos es el de Jorge Mata Campos, costarricense de 51 años, oriundo de Hatillo, San José, quien fue detenido el 21 de junio en Nashville, Tennessee, y trasladado al Richwood Correctional Center, en Luisiana.
En declaraciones anteriores a La Nación, Mata denunció problemas de alimentación, fallas en el aire acondicionado, fugas de agua, humedad y condiciones sanitarias deficientes dentro del centro de detención.
El costarricense también aseguró que, pese a haber aceptado su deportación voluntaria y desistido de presentar recursos, continuaba detenido sin conocer cuándo podría regresar al país.
Consultado sobre estas denuncias, Badilla aseguró que los costarricenses que han regresado al país no han manifestado directamente a las autoridades migratorias haber sufrido malos tratos durante su detención.
“Hasta donde tenemos entendido, por lo menos a las autoridades migratorias no nos han manifestado maltrato, sino que han vivido situaciones complicadas en Estados Unidos”, afirmó.
El jerarca reconoció, sin embargo, que algunos costarricenses han relatado públicamente las condiciones que enfrentaron durante su permanencia en los centros de detención.
“Sí hemos escuchado y algunas personas que acuden a la prensa y ya relatan su vida, o sea, el momento en que estuvieron en ese lugar, pero de momento cuando ellos llegan acá, lo que ellos quieren rápidamente es realmente hacer el control migratorio y poder ingresar al país para buscar a sus familiares”, señaló.
