El Gordo de la lotería navideña viene en el 2026 más gordo que nunca. Una revisión hecha por La Nación permitió constatar que el premio por repartir este año es el más alto de los últimos 50 años.
La Junta de Protección Social (JPS) anunció que el Gordo de este año pagará ¢2.000 millones por entero y ¢50 millones por fracción, un 25% más que el año pasado.
Entre el 2016 y el 2025, el valor nominal se mantuvo en ¢1.600 millones y, en el 2010, por ejemplo, el premio global era de ¢1.000 millones.
Sin embargo, el valor real de los diversos montos dependen de la época. En algunos sorteos, pegarse el Gordo valió mucho más que en otros.
Para determinar el poder adquisitivo de las últimas 50 loterías navideñas, La Nación ajustó los montos de acuerdo con la inflación y expresó los números en dinero de diciembre del 2025, fecha del último sorteo navideño. Así, encontró que los mayores premios se pagaron en 1979, 2016, 2017 y 2018.
—1979: cada entero equivaldría a ¢1.869 millones del 2025.
—2016: cada entero equivaldría a ¢1.870 millones del 2025.
—2017: cada entero equivaldría a ¢1.823 millones del 2025.
—2018: cada entero equivaldría a ¢1.787 millones del 2025.
En esos tres sorteos, la lotería navideña otorgó ¢1.600 millones por entero. Ninguno de esos premios alcanzan los ¢2.000 millones que se repartirán en este 2026.
Por otra parte, los años en que el Gordo valió menos fueron:
—1997: ¢120 millones que equivaldrían a ¢598,9 millones del 2025.
—1999: ¢150 millones, equivalentes a ¢605 millones del 2025.
—1995: ¢100 millones, equivalentes a ¢632 millones del 2025.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), permite dimensionar cuán grande fue cada premio con base en cuánto se podía comprar con el dinero anunciado por la JPS en cada año. Ese indicador mide cuánto suben o bajan los precios de los productos y servicios.
Un monto de ¢4 millones de 1996 equivalen a ¢916 millones de hoy.
La línea gráfica que describe el premio nominal —el anuncio del monto cada Navidad— se parece a una escalera: sube a saltos, luego se detiene unos años en un escalón, pero nunca retrocede en su ascenso.
El premio real, en cambio, traza una línea más parecida a los dientes de un serrucho: sube, baja y vuelve a subir.
Eso se debe a que, cada vez que la JPS deja el monto sin alteración por varios años, los precios de bienes y servicios en la economía siguen modificándose, comiéndose el valor conforme pasa el tiempo el valor real del dinero que la JPS anuncia.
El caso más brusco de ese “serrucho” pasó al inicio de la serie.
En 1979 el valor real del premio casi se duplicó frente al de 1976. Apenas tres navidades después, en 1982, ese premio real se rebajó a ¢755 millones, menos de la mitad. ¿Por qué? En aquel tiempo, ocurría un encarecimiento mundial del petróleo que disparó los costos de importación y de energía del país.
Además, se desplomaron los precios internacionales de productos de exportación clave del país como el café y el banano, reduciendo el ingreso de divisas; todo lo cual afectó los precios internos.
Y, sin embargo, el monto nominal del ‘gordo’ no bajó entre esos años: se mantuvo en ¢10 millones hasta 1981 y subió hasta los ¢15 millones en 1982. Entonces, se perdió valor por la inflación, no por un recorte del premio.
Décadas después, el mismo patrón se repitió con otro ritmo, más lento pero igual de real.
Entre el 2016 y el 2025, la lotería navideña repitió diez veces un monto de ¢1.600 millones. Durante ese lapso, esa suma perdió un 14% de su poder de compra, según evolucionó el IPC.
El jugador que se ganó el gordo en el 2025 se llevó, en términos de lo que ese dinero realmente le alcanzaba para comprar, menos que el jugador del 2016; aunque el monto fuera el mismo.
Este año el premio subió a ¢2.000 millones, un salto de un 25% frente a los 10 años anteriores: el mayor aumento en un solo sorteo desde el 2011.
Con los datos de inflación disponibles a agosto, ese aumento se traduce casi por completo en valores reales, de manera que el gordo de este año sería, de manera preliminar, el más valioso de los últimos 50 años, superando incluso al de 2016.
