Desplazarse por las capitales de Centroamérica resulta caótico aunque cada ciudad tiene sus particularidades.
Aunque San José no aparece en las últimas posiciones, varias particularidades convierten la movilidad en todo un reto para trabajadores y empresarios de la Gran Área Metropolitana.
De acuerdo con el estudio Impacto del Tráfico y la Movilidad Urbana en la Productividad, el Talento Técnico y la Competitividad Regional en Centroamérica, elaborado por la Federación de Cámaras de Comercio del Ismo Centroamericano (Fecamco), en nuestra capital los conductores pueden tardar hasta 2 horas con 10 minutos para recorrer distancias inferiores a 10 km.
Los mayores tiempos de desplazamiento los enfrentan quienes viven en la Ciudad de Guatemala, donde, en promedio, se tarda 3 horas y 10 minutos, aunque en este caso se trata de recorridos que superan los 10 km, seguido de la capital de Panamá donde el tiempo es de 2 horas y 20 minutos en esa misma condición y San Salvador con 2 horas y 10 minutos.
El menor tiempo de viaje reportado es en Tegucigalpa, Honduras con 1 hora y 40 minutos, pero al igual que en San José, ese tiempo se consume incluso en recorridos de menos de 10 km.
El documento, menciona las condiciones que prevalecen en cada uno de esos territorios y que agravan el caos vial.
Sobre San José, se indica que la congestión prevalece en los principales corredores metropolitanos y hay una extensión de las horas de mayor tráfico, lo que impide a los usuarios tener certeza sobre los tiempos de viaje, aun cuando se procuran rutas alternas.
Sobre la Ciudad de Guatemala, se menciona que los recorridos prolongados y múltiples conexiones dificultan prever los tiempos de llegada, mientras que en San Salvador la disponibilidad de transporte en horarios nocturnos es limitada y los trabajadores de turnos extendidos enfrentan problemas.
En Tegucigalpa, Honduras, el principal problema es la inseguridad en el transporte colectivo y los cuellos de botella, mientras que en la Ciudad de Panamá el caos vial se agrava debido a la cantidad de obras viales en ejecución, los cuellos de botella que dificultan la circulación y la programación de operaciones.
Entre los principales problemas que identificaron, persisten redes de movilidad cada vez más saturadas, congestión más intensa, corredores sensibles y menor capacidad para absorber interrupciones.
Además, los usuarios enfrentan una menor certeza sobre los tiempos de viaje, debido a que accidentes, obras, cierres y saturación pueden modificar de forma importante un mismo recorrido.
El transporte público en general presenta también limitaciones de cobertura, confiabilidad y horarios; en algunos casos, la seguridad incide en su uso.
El documento concluye que a nivel regional existe “una presión creciente sobre la movilidad” y una menor capacidad para anticipar el tiempo de desplazamiento.
Esa situación, no solo afecta la calidad de vida y la salud de los usuarios, sino que también influye en las decisiones laborales y la operación de empresas en distintas áreas.