La pastilla de anticoncepción de emergencia, conocida popularmente como “pastilla del día después”, es un medicamento que se debe ingerir dentro de las primeras 72 horas después de haber tenido relaciones sexuales sin protección para evitar un embarazo no deseado, por ejemplo, producto de una violación.
No obstante, recientemente, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa aprobó un texto sustitutivo que lo elimina de los servicios mínimos contemplados en un proyecto de ley para garantizar la atención integral a víctimas de violación sexual, durante las primeras 72 horas después de la agresión.
Luego, la diputada de Pueblo Soberano Kattia Calvo afirmó que su fracción estaba dispuesta a reincorporar el medicamento al proyecto, siempre que se estableciera como requisito una prueba de embarazo previa.
Alejandro Marín, médico experto en bioética, explica cómo actúa esta anticoncepción oral de emergencia y por qué no debe confundirse con un medicamento abortivo.
¿Qué contiene la pastilla de emergencia y cómo funciona?
El médico explica que este medicamento se basa en progestina, un derivado sintético de los progestágenos, que son las hormonas que la mujer libera naturalmente en su ciclo menstrual para estimular y proteger una posible gestación (de ahí el término “pro-gesta”).
Cuando puede haber fallado la anticoncepción o los anticonceptivos se han utilizado incorrectamente.
En caso de agresión sexual, si no se cuenta con la protección de algún anticonceptivo.
Su funcionamiento, detalla Marín, es impedir que se dé la fecundación, operando “tan sencillo como lo haría un preservativo, nada más que a nivel químico”. Al administrar esta dosis, se evita la unión del espermatozoide con el óvulo.
Especialista advierte que exigir una prueba de embarazo antes de brindar la anticoncepción de emergencia carece de sentido científico y retrasa la atención a las víctimas. (UNA/Cortesía)
¿Es una pastilla abortiva?
Desde el punto de vista médico y científico, la pastilla no interrumpe un embarazo en curso.
“No tienen ningún efecto abortivo y ningún efecto sobre la implantación de un embrión sobre el endometrio (la capa que recubre el útero) . Cuando uno le da un anticonceptivo de emergencia a una mujer y ya tiene un embarazo, más bien se estimula el crecimiento endometrial para que ese embarazo siga por buen camino”, explicó.
¿Por qué se cuestiona que se exija una prueba de embarazo previo a su uso?
Sobre la propuesta legislativa de condicionar la pastilla a un examen de embarazo previo, el médico advierte que, desde el punto de vista científico y médico, la idea no tiene sentido, pues los resultados de la prueba serán indetectables durante la ventana de tiempo en la que el medicamento es efectivo.
La pastilla debe tomarse antes de que transcurran 72 horas desde la agresión. Sin embargo, en los primeros días después de una fecundación, el cuerpo aún no eleva la hormona gonadotropina coriónica humana, que es la que da positivo en los exámenes.
“Si una mujer está en un proceso de ovulación y, lamentablemente, sufre un abuso sexual, lo único que estaríamos haciendo al enviar una prueba de embarazo es retrasar el acceso a la pastilla y solo tenemos una ventana de 72 horas”, señala Marín.
El médico explica que una mujer tarda entre 15 días y un mes en reflejar esta hormona. Por lo tanto, hacerle una prueba a una víctima en esas primeras 72 horas incurriría en que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) deba “gastar una prueba que no va a dar un resultado” y en revictimizar a la mujer.
Según detalló, si esta iniciativa prospera, Costa Rica sería el único país de Centroamérica en prohibir la anticoncepción de emergencia en casos de violación sexual.
“No solo afecta su dignidad (de la víctima), es violentar el principio de progresividad y el principio de no regresión, el cual tiene especial relevancia en el derecho a la salud, la igualdad y los derechos sexuales y reproductivos”, afirmó.