“La mente no debe limitarse a recopilar datos, sino evocar experiencias vividas, las cuales albergan una profundidad de significado que solo el alma humana puede reconocer”. Este es un fragmento de una homilía y uno de los tuits más recientes del papa León XIV, uno de los muchos dedicados a reflexionar sobre la inteligencia artificial (IA) que ha publicado desde que lidera la Iglesia católica.
León XIV, así como la cuenta oficial de Vatican News en la red social X (anteriormente conocida como Twitter), han difundido múltiples mensajes similares que provocan numerosas reacciones y debate.
El interés por la IA y el temor de que su uso pueda descontrolarse ha crecido hasta tal punto que numerosos líderes mundiales abogaron por una regulación global de esta tecnología durante la más reciente Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), si bien Donald Trump manifestó su desacuerdo.
Intelligence must draw on memory. The mind must not simply compile data — as an algorithm now does more quickly than we can — but recall lived experiences, which contain depths of meaning that only the human soul can recognize, and connect more deeply with the goodness of these…
— Pope Leo XIV (@Pontifex) October 8, 2026
El interés del papa por el tema, además, precede a sus tuits y llevó a que este se convirtiera en una parte clave de su primera carta encíclica, Magnifica humanitas (magnífica humanidad), en mayo de este año. Esta exhortación a los católicos aborda la deshumanización y la necesidad de “desarmar”, más que simplemente regular, la IA.
En X, los tuits que contienen estos mensajes llegan a una audiencia de más de 17,9 millones de usuarios (el número de seguidores de la cuenta del pontífice) y, en ocasiones, superan los 25 millones de visualizaciones.
Tuits y posturas
In this era of artificial intelligence, it is becoming urgent to distinguish human art from what machines produce. There is an ontological difference, even before an aesthetic one, between art and what a machine can generate through statistical calculation based on millions of…
— Pope Leo XIV (@Pontifex) October 2, 2026
En sus tuits, el Santo Padre ha abordado la IA en diversos contextos, así como sus posturas filosóficas en torno a ella. Por ejemplo, ha examinado la cuestión de la IA generativa; concretamente, si lo que esta produce puede considerarse arte o equipararse a la creación humana.
“Existe una diferencia ontológica, incluso anterior a la estética, entre el arte y lo que una máquina puede generar mediante cálculos estadísticos basados en millones de imágenes creadas por otros. A los algoritmos les falta la chispa de la humanidad”, escribió recientemente León XIV.
Esta afirmación formó parte de un tuit publicado por el papa el 2 de octubre, que acumuló más de 460.000 “me gusta” y más de 90.000 republicaciones.
En un momento en que los gigantes de la industria de la IA se reúnen con líderes religiosos y académicos (tal como ha venido haciendo en privado la empresa de IA Anthropic, según The New York Times), lo que dice el Santo Padre cobra mayor relevancia.
Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, declaró en una entrevista con el medio estadounidense Politico que, a su juicio, “el mundo debería aceptar que ocurran algunas cosas negativas en aras de los beneficios de esta tecnología y de que las personas tengan capacidad de decisión”.
Precisamente, en su encíclica, el papa señala que el discernimiento ético no puede limitarse a preguntar si un sistema se utiliza con un fin “bueno o malo”; más bien, es necesario examinar cómo está diseñado y qué concepción de la persona humana y de la sociedad subyace a los datos.
Más allá de la Iglesia
Es posible que las reflexiones del pontífice sobre la IA estén trascendiendo la Iglesia y conectando con personas muy alejadas de ella.
Basta con observar las interacciones en torno a sus publicaciones en X y fijarse en uno de los ponentes de la presentación de Magnifica Humanitas: Christopher Olah, ateo y cofundador de Anthropic.
En aquel momento, Olah expresó su agradecimiento al papa y manifestó la necesidad de contar con “voces morales que los incentivos no puedan doblegar”, según informó El País.
Parte del debate sobre la IA se centra en sus efectos sobre la vida cotidiana en materia de empleo. En 2024, se estimaba que el 44% de más de 750 profesiones se verían afectadas por la IA en un plazo de diez años y, en América Latina y el Caribe, aproximadamente 132 millones de empleos estarían expuestos a esta tecnología, según un índice elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para 2026, Anthropic analizó el uso de la IA en el entorno laboral y determinó que, teóricamente, esta podría realizar hasta el 94% de las tareas laborales basadas en el conocimiento (en la práctica, se utilizaría para alrededor del 33%, según la empresa).
La encíclica Magnifica Humanitas señala que la necesidad de seguir el ritmo de la tecnología puede acabar “erosionando” la percepción que tienen los trabajadores de su propia capacidad de acción, y que la norma debe ser la protección de los empleos y el papel “insustituible” del individuo.
En cuanto a la IA generativa, para junio de 2026, el 18,8% de la población mundial en edad de trabajar utilizaba productos de este tipo, superando la cifra del 17,8% registrada tres meses antes, de acuerdo con el AI Economy Institute de Microsoft.
#AI can be a valuable tool and, at the same time, it calls for a measured and vigilant approach. The speed and simplicity with which practical assistance can be accessed undoubtedly makes life easier. Yet they can also encourage excessive reliance and the search for ready-made…
— Pope Leo XIV (@Pontifex) May 29, 2026
La magnífica humanidad
Al igual que Rerum Novarum (De las cosas nuevas) de León XIII, de 1891, Magnifica Humanitas fue firmada un 15 de mayo.
Rerum Novarum inició la doctrina social de la Iglesia con un análisis de las relaciones de clase, el trabajo y el capital, así como con propuestas para aliviar las condiciones precarias de los trabajadores durante la Revolución Industrial.
Por su parte, la encíclica de León XIV examina la relación entre la tecnología y las personas para determinar cómo preservar la humanidad en medio de lo que podría ser una nueva revolución impulsada por la IA.
El pontífice explica que el riesgo no reside únicamente en la posibilidad de que las tecnologías sean utilizadas indebidamente, sino también en la eventualidad de que el paradigma tecnocrático haga que una visión antihumana parezca justa y normal.
León XIV señala la importancia de “desarmar” la IA. Con ello quiere decir que se debe evitar que esta tecnología domine el ámbito humano, liberándola del control de los monopolios, abriéndola al debate y a la refutación y, en consecuencia, haciéndola “habitable”, según sus términos.
El papa sostiene que, cuando la eficiencia se convierte en una medida de valor, los seres humanos se ven tentados a considerarse a sí mismos como un proyecto más que debe ser optimizado, en lugar de como criaturas definidas por la “relación” y la “comunión”.
El texto concluye que no se trata de oponerse a la inteligencia artificial, sino de recordar que fue creada para servir a la vida y a las personas.
