Una de las interpretaciones habituales relaciona este comportamiento con timidez, incomodidad o el intento de evitar a la otra persona. También puede asociarse con la percepción de que alguien no dice la verdad durante la conversación.
Sin embargo, apartar la mirada también puede cumplir otras funciones durante una interacción. Adam Kendon señaló en su estudio Some functions of gaze-direction in social interaction que la dirección de la mirada puede influir en las relaciones sociales.
Según Kendon, una persona puede dirigir la vista hacia otro punto cuando necesita hacer una pausa antes de continuar hablando o cuando busca brindar espacio durante la conversación.
El investigador Joseph A. DeVito también plantea diferentes interpretaciones de este comportamiento. De acuerdo con lo citado, bajar o apartar la mirada puede expresar sumisión, distracción, nerviosismo o poco interés en la conversación.
Otros estudios mencionados sobre este comportamiento relacionan la dificultad para mantener la mirada fija con el manejo de la tensión social durante una interacción o con la búsqueda de seguridad emocional.
De esta forma, los estudios citados atribuyen distintos significados al acto de bajar o apartar la mirada. Su interpretación depende de las circunstancias en las que ocurre la conversación y no de un único rasgo de la persona.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.