Alexánder Sánchez. 6 diciembre
En pleno, la Banda de Marcha Municipal SINEM Nicoya. Cortesía de Jorge Luis Guevara
En pleno, la Banda de Marcha Municipal SINEM Nicoya. Cortesía de Jorge Luis Guevara

Hicieron rifas, recogieron plata en las calles y hasta organizaron El marchitón, todo para vestirse de gala el 15 de diciembre y poder asistir por quinta vez al Festival de la Luz 2018.

Se trata de los miembros de la Banda de Marcha Municipal SINEM Nicoya, organización musical que espera imprimir el sabor guanacasteco en la gran fiesta capitalina de fin de año.

Con la ilusión intacta, orgullo y muchos sueños, la banda vuelve al festival como si fuese la primera vez que brillaron allí. Es que, de manera singular, esta agrupación tuvo un debut soñado en este certamen, hace 7 años.

“Nos creamos en el 2011 y ese mismo año nos eligieron para participar. Fue un honor y una gran sorpresa que hubiese sido así. Todo fue muy rápido, fue un orgullo para el pueblo", dijo Jorge Luis Guevara Retana, director de la banda.

“En ese tiempo había muchos nervios. Yo por ejemplo, era el primero en estar así. Pero ahora las cosas han cambiado bastante. Musicalmente hemos evolucionado y ahora en lugar de nervios lo que tenemos es ganas de asistir al festival, hacer una buena presentación y ojalá ganar”, agregó el músico.

Para lograr ese ambicioso cometido, este año la banda nicoyana va armada con 157 integrantes, la motivación al tope y un repertorio 100% navideño.

“Tenemos por ejemplo un popurrí de Navidad, compuesto por éxitos clásicos de la época, además de otro segmento en inglés titulado American Christmas. Son diferentes tipos de música, mezcladas para disfrute de la gente", explicó Guevara.

¿Y el toque guanacasteco? Pues además de la idiosincracia de los músicos, que se distingue a la hora de ejecutar los instrumentos y emprender la marcha, un grupo de bailes típicos completará la faena.

“Son 28 bailarines. Van vestidos de la forma tradicional guanacasteca, adaptando su baile a los ritmos que tocará la banda", agregó el director.

Inclusivos.

Una particularidad de la Banda de Marcha Municipal SINEM Nicoya, es que tienen el ideal de no discriminar a nadie en la conformación del grupo.

Por eso, entre sus integrantes, participa un niño de ocho años de edad y un muchacho de enseñanza especial, de 18 años.

“El chico de enseñanza especial se llama Jerson y toca percusión. Día a día nos enseña que, a pesar de las limitaciones, él no tiene obstáculos ni barreras para alcanzar sus sueños”, asegura Guevara.

Tocando al frente de la iglesia colonial de Nicoya, comunidad a la que pertenece la banda guanacasteca. Cortesía de Jorge Luis Guevara
Tocando al frente de la iglesia colonial de Nicoya, comunidad a la que pertenece la banda guanacasteca. Cortesía de Jorge Luis Guevara

Además la banda tiene un integrante de 34 años, el mayor del grupo, que destaca entre una mayoría de adolescentes y veinteañeros.

El factor inclusivo es un detalle que el público no escucha en sus presentaciones, pero que llena mucha resonancia en la comunidad nicoyana. El favor que se le hace a la sociedad es inmenso.

Logros y metas.

Además de ganar el Festival de la Luz, la banda nicoyana aspira a salir algún día del país, pues es una experiencia que aún no conocen.

“Para nosotros salir del país sería una felicidad completa. Ganar el festival sería importante para eso, nos abriría puertas”, mencionó emocionado Guevara.

Sin duda, sumar este año el trofeo del certamen capitalino a su palmarés, les daría un impulso mayor a esas aspiraciones, pues con los años el Festival de la Luz ha adquirido una importante resonancia internacional.

A la fecha, entres sus principales reconocimientos, la banda cuenta con un tercer lugar en desfile Navideño de Heredia 2012, primer lugar en desfile de Bandas Villarreal de Santa Cruz 2017 y primer lugar en Festival de bandas de Nandayure 2018.

Así que este diciembre, mientras admira las carrozas y los juegos de pólvora, no se pierda la representación nicoyana. Un uniforme color azul y fucsia anunciará la llegada de la que pretende ser la banda más soñadora, rítmica e inclusiva de la jornada.