
Entre lágrimas, gritos y sollozos, revuelto con sudor y confeti, las voces de miles de personas se quebraron mientras cantaban a todo pulmón para purgar el desamor y el despecho con las letras de Junior H, un pionero de los corridos tumbados.
Sí, con apenas 26 años, Antonio Herrera, Junior H, puede sacar pecho no solo por ser pionero de ese subgénero regional mexicano, sino porque sus letras las escuchan más de 30 millones de personas al mes en Spotify. Más importante aún, el azteca genera sentimientos auténticos e incontenibles en los miles de jóvenes que le corearon este 23 de mayo en el Centro de Eventos Pedregal.
Mientras el guanajuateño gritaba “¡Puro Junior!”, las gargantas desgalilladas le respondía “¡Hache!”. Una comunión sensacional para ser su primera visita a suelo tico.

En las letras de H, el amor es un veneno y sus corridos son el antídoto que lo sacará con lágrimas y un whisky de etiqueta color azul, como el que había en una mesita del escenario.
“Si a diario me miran tomar, es que no te he podido olvidar”, cita uno de sus versos con las intensas guitarras de fondo. Mientras, sus seguidores levantan con una mano un trago y con la otra el celular.
Quizás el lector de esta nota no tenga claro qué son los corridos tumbados, pero sin duda se trata de un subgénero que llegó y se propaga por los audífonos de un público predominantemente joven.

Comunión es un buen concepto para definir el vínculo entre Junior H y sus amantes. Justo antes de cantar Bipolar, el joven les dio un minuto de interludio para que, los más osados, llamaran a sus ex y les dedicaran estas estrofas.
“Prometí que iba a olvidarte; pero me fallé, yo te volví a buscar; porque por la noches yo fui débil; y no pude evitar llamar a tu celular”, comenzó el primer párrafo de este sencillo lanzado en el 2024 junto a Jasiel Núñez y Peso Pluma.
A veces pareciera que el propio guanajuateño traga grueso para entonar sus himnos. En el caso de Bipolar, se apertrechó con una bandera de Costa Rica y un shot de algún brebaje de contenido alcohólico.

No obstante, lejos está aquel adolescente que cantaba y grababa a escondidas por miedo a las burlas. Hoy cantó con miles de ticos al frente, y una talentosa banda regional de casi 20 integrantes en sus espaldas, rasguñando con rencor las 12 cuerdas de la guitarra tradicional de este género.
Y cuando el tono de la velada se tornaba oscuro, pensado en los “1004 kilómetros” que viajó nuestro protagonista para ver a su amada, ¡estallaron las cumbias!
¡Los miembros de la banda soltaron sus instrumentos y se lanzaron al frente para bailar con trago en mano!

Primero Mientras duermes, luego Piénsalo y finalmente Las Noches, este bloque agitó más las joviales almas en Pedregal, aunque las letras del azteca siempre se mantienen en clave “depre”.
“Me siento roto, me siento solo; y no me puedo arrepentir; aunque fue poco, te lo di todo, y tú no a mí”, gritó Junior mientras los bailarines agitaban botas, tenis, gorras y sombreros.
El guanajuateño tiene una gran destreza para subir y bajar las pulsaciones de su público a placer. Volvió el velo tristón con Droga Letal y Demencia, sin embargo, cuando los ritmos tumbados se volvían monótonos, volvió a agitar los galillos con una ranchera clásica.

Al escenario salió un mariachi tradicional, con sus sombreros, sus trajes y sus guitarrones. Junior hizo las del charro y cantó Abecedario, interpretada originalmente con Edén Muñoz, y Altavoz, gran éxito junto a Grupo Frontera.
Los violines aún retumbaban y Junior se despedía de su público, que a gritos le pedía otras piezas.
Los corridos tumbados son un subgéneros cargado de estigmas y estereotipos, algunos justificados, otros no tanto. Pero lo cierto es que, junto a los 30 millones que mensualmente escuchan al azteca-norteamericano, otros muy jóvenes pioneros cosechan grandes éxitos y colaboraciones.
Pese a ser un estilo creado apenas en el 2019, los colegas de H se acercan o superan dicha cifra: Peso Pluma, con 47 millones; Natanael Cano y Oscar Maydon con 25 millones; Fuerza Regida con casi 50 millones y Tito Doble P, con 27 millones.
Cuesta creer que un subgénero derivado de la música norteña y las rancheras, creado por adolescentes a finales de la década pasada, y combinado con características del hip hop y el trap latino, tenga hoy a millones de personas sudando y gritando hasta la afonía.
Este 23 de mayo Junior H, pionero de este club, llegó en persona a las gargantas costarricenses, y en sus planes no está abandonarlas.

