
Mira quién baila (MQB) está a las puertas de la gran final y desde que inician estos formatos de Teletica, donde el público decide al ganador, la conclusión fácil es pensar que la persona más famosa resultará ganadora. Sin embargo, esta lógica es, cuanto menos apresurada y la historia lo demuestra.
Los años pasan y la memoria deja de tener tan fresca las temporadas anteriores; pero, al echar la vista atrás, no deja de sorprender que en un concurso con Mauricio Montero, Montserrat del Castillo, Doris Goldgewicht y Maynor Solano, acabó ganando uno de los perfiles más bajos de la competencia.
Para esto hay que retroceder, exactamente 10 años, a la segunda temporada de Dancing With the Stars. Aquel 29 de noviembre de 2015, día de la final, quizá la sorpresa era menor; no obstante, si al iniciar el programa se decía que Renzo Rímolo sería el ganador, muchos hubieran reído.
Sin embargo, eso fue lo que terminó ocurriendo. A las puertas del cierre de MQB, que enfrenta a figuras muy sonadas con otras de menor trascendencia, y a una década de su sorpresiva hazaña, en la que terminó echándose al público a la bolsa gala con gala, Rímolo conversó con La Nación.
Renzo recordó que para aquel entonces ya llevaba años trabajando con persistencia en las redes sociales, que todavía eran un mundo nuevo como oficio. Sin embargo, explicó que esto fue una de sus ventajas, a pesar de no ser tan reconocido a nivel nacional.
“Todos tenían sus talentos, son personas supertalentosas, respetadas y reconocidas en el país. Pero las redes era algo que venía empezando. En una era donde la gente solo subía fotos o selfies, yo ya hacía videos, editaba y todo lo que se hace hoy en día. No quiero que suene que estoy presumiendo, porque no. Tenemos edades muy distintas los participantes y nos dedicamos a cosas muy diferentes", comentó.
“Pero yo sí tuve esa ventaja de ser una persona que se dedicó al entretenimiento desde muy joven y lo impulsó mucho con herramientas como Facebook. Creo que le di a la gente un acompañamiento más acuerpado en temas de redes”, añadió.

Fue así, detalla, que pudo vencer en la votación final al Chunche Montero, una de las figuras públicas más queridas de Costa Rica, quien quedó en segundo lugar.
“Yo era un simple comediante que estaba en radio, en redes sociales y en los escenarios. Algo curioso es que creo que el Chunche no tenía Instagram. Esa pudo haber sido un arma mía. Había que incentivar todos los días, estar pidiendo votos, enseñando los bailes, subiendo contenido... Por ahí va la jugada mundialista que le hice al Chunche (risa)”, recordó el comediante.
Así que la extensa trayectoria en medios de Ítalo Marenco y Ericka Morera, no es ninguna garantía que los ponga por encima de la influencer Mariana Uriarte y el cantante Jeff On. Para el humorista, quien hoy se siente como ese estudiante que terminó el examen y olvidó toda la materia, no es necesario ser perfecto técnicamente ni gozar de reconocimiento.
En cambio, cree que la clave está en saber entretener, en mostrar al público el esfuerzo y, al menos, moverse bonito en la pista.
“Descubrí que no es solo hacer estúpido en redes o hacer estúpido en la pista, es una combinación de entretener de una manera, no sé... con sabiduría. Y ser genuino, se trata de ser una persona genuina que comparte su experiencia y trata de moverse bien para verse bonito. Si uno se ve bonito, la gente lo nota y eventualmente puede ser el que gana; no se tiene que mover perfecto”, afirmó Rímolo.
Finalmente, reveló que durante las semanas del programa de Teletica aumentó aproximadamente 10.000 seguidores en Facebook y que tras finalizar, aumentó su alcance en Costa Rica, especialmente en zonas rurales y con población adulta.
“Fue increíble el hecho de poder entretener a la gente, que desde las casas me vieran y que me comentaran cosas que les inspiró al baile... viera las locuras que yo recuerdo, que me escribían, me parece irreal”, concluyó.

