Fernanda Matarrita Chaves. 11 junio
Stephan Dyer ha hecho 'shows' en ocho países y 16 ciudades. También ha estado en el TEDx Talk en Malasia. Foto: Stephan Dyer para LN
Stephan Dyer ha hecho 'shows' en ocho países y 16 ciudades. También ha estado en el TEDx Talk en Malasia. Foto: Stephan Dyer para LN

Stephan Dyer ha sido inmigrante casi toda su vida. Nació en Costa Rica pero a los 10 años se fue a vivir con su papá a El Salvador, luego a México y siendo adolescente, gracias a una beca deportiva, viajó solo a Canadá y en ese país se forjó su “osada” historia.

Llegar a un país implica, muchas veces, empezar de cero, sobre todo, si hay un idioma por aprender. Todo lo que se va obteniendo en una nueva nación significa orgullo y logro. Stephan consiguió ingresar en la universidad de Toronto a estudiar economía y finanzas, su “sueño”, siempre fue conseguir un trabajo en el área de riesgo de alguna entidad bancaria.

“Tras sacar el título me reclutaron para internado en el Scotiabank y me fue bien porque hablaba español y ellos están en toda Latinoamérica. Trabajé siete años. Entré como pasante y me pusieron de gerente en 2011. En 2014 pasé al departamento de inversiones y me hicieron gerente senior mánager. Esa misma posición la tenían señores de 55 y 45 años. Yo tenía 26 años. Era el trabajo soñado para cualquier inmigrante”, cuenta Dyer.

El entorno era ideal y tenía estabilidad económica, pero dedicarse a entretener a los demás era lo que realmente entusiasmaba a Stephan. Planeó su renuncia y “ahorró lo suficiente” para mantenerse un año. Dice que, cuando ganaba bonos, en un año podía recibir “hasta $100.000, normalmente el salario era de $75.000”.

“Ya había empezado a hacer shows de stand up comedy, tomé cursos en una escuela de comedia y ya no sentía que tenía tiempo suficiente para el banco. Además, lo que seguía en Scotiabank era ponerme las pilas para ser director o jugármelo todo por seguir mis sueños. En el 2017 tenía 29 años, no estaba casado, no tenía hijos ni una hipoteca. Era mi momento para tomar el riesgo. Meses antes de irme del banco me ofrecieron ser senior mánager en el departamento de riesgos para Latinoamérica, que era mi mayor anhelo en el banco, porque podría devolverme a Costa Rica, pero ya mi decisión estaba tomada”, asegura.

“Una estupidez”

Stephan Dyer, hoy de 31 años, dice que luego de haber estudiado por tantos años y de conseguir un empleo en el que le había ido tan bien, era “una completa estupidez tomarse el riesgo de renunciar”. Hoy, tras dos años de dedicarse completamente a la comedia está convencido de que tomó el mejor camino. Incluso, celebra que será parte del Comedy Central Fest México 2019 que se realizará los días 14 y 15 de junio, una de sus máximas aspiraciones desde que empezó en comedia.

“Para tomar esta decisión me ayudó haberme mudado a varios países y saber lo que es empezar de cero. También el hecho de que mi hermano (el músico Kurt Dyer) también renunció a su trabajo corporativo para dedicarse a la música y la comedia, entonces lo que yo iba a hacer no era nuevo en mi familia. Mis ingresos bajaron un 70% el primer año, me mudé a un lugar más pequeño, invertía solo en lo necesario. Si no ganaba nada como comediante sobrevivía con los ahorros y si me iba muy mal, volvía al banco”, cuenta Stephan.

Desde hace varios años, Dyer se dio cuenta de que sus observaciones en redes sociales o videos chistosos en distintas plataformas divertían a las personas. Por ello su insistencia en dedicarse al humor, sobre todo luego de que en reuniones de amigos cayó en cuenta de que “hacía falta el humor en español”. Actualmente Dyer está asociado con un excompañero de trabajo, el colombiano Juan Cajiao, con quien coincidió en el mundo de entretener y hacer reír. Ambos fundaron una escuela en la que dan clases de oratoria, improvisación y stand up comedy en inglés y español de comedia con el fin de que las personas se entretengan y hagan catarsis.

“No hay nada que me haga más feliz que la gente se ría de algo que salió de mi creatividad y de mi comedia observacional”, dice.

En sus presentaciones es usual que Stephan hable de “lo difícil de ser inmigrante, aprender inglés, la relación entre parejas de diferentes países, entre otras”. Su humor se caracteriza por ser blanco.

Hoy Stephan vive del humor y hace shows todas las semanas. “Para mí no hay nada más valioso y gratificante que levantarme con ganas de más. Amo lo que hago. Si me gano la lotería seguiría haciendo lo mismo todos días. No hago la plata que hacía en el banco. Pero estoy orgulloso de lo que hemos logrado. No planeo volver nunca al banco", dice.