
El propietario de la vivienda que ocupó Nadia Peraza los últimos días de su vida narró la escena que encontró la primera vez que ingresó al apartamento. Un olor desagradable, sangre y paredes destruidas lo recibieron días después de que el principal sospechoso desocupó el sitio.
Nadia vivió sola en ese pequeño aposento en el Bajo de los Molinos, en San Rafael de Heredia, desde setiembre del 2023. Para entonces, había huido de su pareja y padre de su hija, Jeremy Buzano Paisano, quien aparentemente la agredía física y psicológicamente.
En la tercera mañana del juicio que se sigue contra este hombre, el único sospechoso de asesinarla, el testigo, de apellidos Ramírez González, afirmó que Buzano comenzó a rondar la vivienda de Nadia e incluso llegó a forcejear sus puertas poco después de que ella se mudó.
Ramírez recordó que al menos dos veces llegaron patrullas a la casa y ante las consultas de los oficiales, la joven explicaba que tenía problemas con el padre de su hija. Él, por su parte, continuaba su rutina, pero sostiene que sus vecinos le informaron que la Policía llegó a esa casa al menos siete veces más.
En apariencia, tras múltiples insistencias, Buzano se mudó a la vivienda con Nadia en octubre del 2023 y el 21 de febrero del año siguiente, menos de cinco meses después, se perdió el rastro de esta joven.

Dos días después de que se le vio con vida por última vez, dice el testigo, el sospechoso lo llamó a su celular a eso de las 5 a. m., alegando que se había cortado la mano izquierda y necesitaba ayuda para salir del apartamento porque estaba encerrado.
Narra que su actitud era extraña y estaba algo alterado, pues cuando él le consultó qué le había sucedido, Buzano le habría dicho: “¡Que me saque de aquí! ¿No entiende?”
Su esposa fue a abrir la puerta y, sin mayor intercambio de palabras, el sujeto se fue a una clínica. Ramírez relata que Buzano únicamente le dijo a su esposa que le dejara las llaves con las que lo sacó del inmueble, pero ella se negó. El hombre habría indicado distintas versiones sobre lo que le sucedió en la mano a varios testigos del caso.
Para entonces, aunque no se sabía nada sobre el paradero de Nadia, la joven continuaba contestando mensajes desde su celular. El Ministerio Público sostiene que el sospechoso se habría hecho pasar por ella para desviar las labores de búsqueda.

El sujeto tardó meses en salir del apartamento, pese a que no pagaba el alquiler. El casero relata que el hombre cerraba el portón con un candado desde afuera, por lo que no se podía entrar, y que solo se comunicaba con él por medio de una ventana.
Pese a varias notificaciones de Fuerza Pública para que Buzano desalojara, en ese vaivén se mantuvieron hasta el 6 de abril del 2024, cuando desde el balcón de su casa, Ramírez observó a Jeremy sacando la refrigeradora y la lavadora en un pick-up.
Ramírez afirma que ingresó al apartamento hasta el 21 de ese mes, cuando un fuerte olor comenzó a molestar a los vecinos y la madre de Nadia se apersonó a retirar algunas pertenencias de la joven.
Un hijo suyo, relató el testigo, le dijo que halló una bolsa con carne dentro del apartamento y que, por el fuerte olor, presumía que estaba podrida e incluso que el sospechoso la habría dejado allí por maldad. Esa bolsa se desechó en un cafetal, donde las autoridades posteriormente confirmaron el hallazgo de tejido humano.
“Sacaron (familiares de Nadia) unas prendas que había de la niña. Todo estaba tirado en el suelo. Demasiado asqueroso, la verdad. La ropa tirada en la sala, hacia el baño. Olía feo”, manifestó Ramírez.
El testigo relató que vio colchones tirados, un aparente rastro de sangre en la esquina del cuarto y en la cómoda de esa misma habitación. No pensó mal, pues creyó que ocurrió cuando Buzano se cortó la mano.

Al llegar al baño observó un agujero en la pared y varias piezas destruidas. El testigo afirmó que la destrucción en el sitio lo obligó a renovar el apartamento para poder alquilarlo de nuevo.
González relata que habló poco con Jeremy y tampoco conoció bien a Nadia, pero rescata que la joven conversaba mucho con su esposa, quien se tomaba el tiempo para aconsejarla.
“Le decía que no dejara que nadie la maltratara. Ella (su esposa) la aconsejó mucho”, recordó.
Para el abogado de la familia de Nadia, Joseph Rivera, la joven fue “brutalmente asesinada” por Buzano.
“Se podría decir que el cráneo de ella lo reventó contra la pared, este señor, Buzano Paisano. Los rastros de sangre, pudo haberla arrastrado ya muerta por toda la casa. Además, un forcejeo muy fuerte, la taza del interior estaba quebrada y las puertas, quiere decir que el sujeto la reventó contra las puertas y el servicio sanitario”, indicó Rivera a este medio.
El abogado califica el homicidio como “brutal” y afirma que, pese a que la joven habría intentado defenderse, perdió en una lucha de poder desigual contra su pareja.
Por su parte, José Francisco Herrera, defensor de Buzano, sostiene que las pruebas son “irrelevantes” para la acusación que presentó el Ministerio Público.
“No nos llevan al punto clave, poner a Jeremy en la escena del crimen”, dijo a La Nación a la salida de los Tribunales de Heredia, tras finalizar la primera audiencia de este viernes.
