Hugo Solano C.. 5 junio
El juicio contra el foráneo terminó con sentencia condenatoria el lunes, en el Tribunal de Desamparados. Foto:Archivo/ Diana Méndez.
El juicio contra el foráneo terminó con sentencia condenatoria el lunes, en el Tribunal de Desamparados. Foto:Archivo/ Diana Méndez.

Tratar de evadir la acción de la justicia no le resultó a Elías José Franco Aburto, quien el lunes fue sentenciado a ocho años de cárcel por intentar asesinar a un hombre de apellido Cerdas.

Los hechos ocurrieron la noche del 16 de noviembre del 2003, cuando Cerdas se encontraba con unos amigos en las afueras de un bar, en Poás de Aserrí.

La Fiscalía probó que el agresor se presentó al bar, llamó a Cerdas para conversar con él y, de un momento a otro, sacó un machete y se le lanzó, al parecer por viejas rencillas.

La agresión dejó a Cerdas con tres heridas en la cabeza y la mano izquierda, que le generaron una incapacidad leve.

Aunque el sentenciado regresó al bar luego de la agresión, se fue poco después con rumbo desconocido y evadió la acción de la justicia, hasta que fue capturado meses atrás y se le sometió al proceso.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Penal de Desamparados.

Franco, de origen extranjero, cumplirá seis meses de prisión preventiva, mientras la sentencia adquiere firmeza.

Aunque se podría pensar que el delito ya estaba prescrito, el abogado penalista Daniel Vega, indicó que en ciertas circunstancias se suspende la prescripción y, aunque no conoce la sentencia de este caso particular, la fuga del sospechoso pudo interrumpir el plazo.

“De no ser así, todo el mundo se daría a la fuga luego de un asesinato o una tentativa, mientras pasan los 10 años de prescripción. Pero también ha habido casos donde se condena a alguien por un caso prescrito”, explicó.