Daniel Jiménez. 17 marzo
Rubilio Castillo le agradeció a la afición el apoyo que le han dado desde que llegó al conjunto del Saprissa. Fotografía: Mayela López.
Rubilio Castillo le agradeció a la afición el apoyo que le han dado desde que llegó al conjunto del Saprissa. Fotografía: Mayela López.

Wálter Centeno pidió tiempo para que Saprissa abriera defensas a puro toque. Al mes y medio de asumir el banquillo morado, sus pupilos le respondieron con una joya digna de resaltar.

Cuando el 1 a 1 entre morados y florenses se hacía inmenso, el cuadro tibaseño dejó de lado el juego directo y decidió penetrar con una seguidilla de cinco pases que desestabilizaron por completo a la defensiva contraria.

El primero en buscar el ataque fue el central Alejandro Cabral, quien desde la derecha administró el balón por tres segundos, miró hacia el frente y vio a su diagonal izquierda a Christian Bolaños.

Con un pase rastrero encontró al capitán saprissista, el volante extremo dominó de derecho y alargó la conducción con la izquierda, cuando Omar Arellano y Rándall Azofeifa lo intentaron presionar, el morado le dio la pelota a Marvin Angulo.

El cerebro de la S tenía dos opciones: filtrar a Rubilio Castillo, el hondureño picaba al espacio, o buscar apoyarse con Rándall Leal, el hábil mediocampista estaba de espaldas; esta fue la elegida por Angulo.

Leal, en vez de devolverse pensó antes que el defensa florense y con un taquito habilitó a Rubilio Castillo; el catracho ya iba en pleno pique hacia el marco y no pensó dos veces para pegarle de derecha a la pelota y colocarla a la esquina izquierda de Daniel Cambronero.

"Este gol me motiva mucho. Nosotros tenemos una ideología de juego y poco a poco nos vamos entendiendo, nosotros intentamos, generamos y esperamos en Dios que podamos seguir punteando ahí arriba", afirmó Castillo.

“Un equipo no son solo 11 jugadores, a veces hay lesionados, hay que adaptarse a lo que el profesor quiere y estar esperando la oportunidad para luego aprovecharla”, agregó Leal, futbolista que es suplente, pero funciona como revulsivo para Paté.

Wálter Centeno enloqueció y celebró a lo grande con Jairo Arrieta, quien ya se encontraba en el banco de suplentes.

La fórmula del Paté tuvo su primer gran logro, en el que el estilo llevó hasta la meta al conjunto y le permitió a su estratega reafirmar su creencia en la forma.