Editorial

Editorial: ¿Por qué las carreteras en Costa Rica nacen con sobreprecio incorporado en su ADN?

Mientras la preingeniería en las obras públicas siga siendo opcional, se repetirá un método diseñado para fracasar y las constructoras podrán seguir reclamando millones por demoras originadas en la ineficiencia estatal. Los ciudadanos ya vemos como normales los atrasos de meses o años, mientras los sobrecostos se siguen cargando, sin pudor, a los bolsillos de todos

La ampliación de la carretera Limonal–Barranca se inició en 2020 y quedó paralizada en 2022, cuando el consorcio H Solís-Estrella solicitó el finiquito del contrato alegando imposibilidad de continuar por falta de expropiaciones, reubicaciones de servicios y deficiencias en los diseños, es decir, una clara ausencia de preingeniería.
La ampliación de la carretera Limonal–Barranca se inició en 2020 y quedó paralizada en 2022, cuando el consorcio H Solís-Estrella solicitó el finiquito del contrato alegando imposibilidad de continuar por falta de expropiaciones, reubicaciones de servicios y deficiencias en los diseños, es decir, una clara ausencia de preingeniería. Rafael Pacheco Granados
Carretera Limonal-Barranca La ampliación de la carretera Limonal–Barranca se inició en 2020 y quedó paralizada en 2022, cuando el consorcio H Solís-Estrella solicitó el finiquito del contrato alegando imposibilidad de continuar por falta de expropiaciones, reubicaciones de servicios y deficiencias en los diseños, es decir, una clara ausencia de preingeniería. (Rafael Pacheco Granados)

El modelo para construir o mejorar carreteras parece diseñado para que el Estado pierda desde el primer kilómetro. Prueba de ello son los $305 millones en sobrecostos acumulados en tres grandes proyectos –Taras–la Lima, Circunvalación Norte y la ruta 32–, producto de años de atrasos, diseños que se corrigen sobre la marcha, procesos de expropiación desesperantemente lentos y reclamos millonarios por parte de las constructoras.

El hilo que une a estas tres obras es el mismo: la ausencia de preingeniería, esa fase esencial en la que deberían resolverse, antes de dar cualquier orden de inicio, los diseños definitivos, las expropiaciones inscritas, los permisos otorgados, los estudios geotécnicos completos y hasta el traslado de servicios públicos. Como aquí nada de eso se cumple antes de comenzar, cada carretera nace con el sobreprecio incorporado en su ADN. Bien dice el refrán popular que “lo que mal comienza, mal termina”.

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