Editorial

Editorial: Desconcertante nombramiento

El presidente, Carlos Alvarado, debe explicar por qué vale la pena tanta turbulencia a cambio de hacerse representar ante la OCDE, durante diez meses, por el fundador de su partido, Ottón Solís.

El nombramiento de Ottón Solís embajador ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) irrita a la Asamblea Legislativa, arriesga las frágiles alianzas requeridas para impulsar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) e implanta, en el seno del organismo al cual recién ingresamos, a un crítico de su «neoliberalismo» y otros supuestos defectos.








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