El problema de la subasta de frecuencias de radio y televisión es que tenía nombres y apellidos: el objetivo del gobierno de Rodrigo Chaves era perjudicar a Teletica, dijo al diario La Teja Gustavo Piedra, presidente de la Cámara Nacional de Radiodifusión de Costa Rica (Canara).
Sin embargo, la subasta se llevó en banda a decenas de pequeñas emisoras de radio, metropolitanas y rurales, católicas y evangélicas, así como culturales.
Un reportaje publicado por la periodista Sofía Sánchez Ramírez en la Revista Dominical de La Nación, a principios de octubre, fue una premonición de lo que ocurriría. En el artículo, Luis Marrero, gerente de radio Cartago, advirtió: “Todo se debe a una venganza. Con tal de hacerles daño a los grandes, no le importa rozar a los pequeños".
El gerente de radio Cartago explicó que su casa le había costado ¢38 millones y que él tendría que tener tres viviendas de ese costo y venderlas para concursar en la subasta.
Jorge Abarca, gerente de canal 1, adelantó que la subasta los dejaría por fuera del mercado. “Un monto de $1,6 millones (¢816 millones) para una empresa pequeña es imposible; no se puede ni analizar siquiera”, sostuvo.
Todo se cumplió. Cerrado el periodo de inscripción de la subasta, el 21 de noviembre, más de 60 radioemisoras quedaron fuera del concurso. A muchas les resultó imposible pagar los $386.000 (¢196 millones) exigidos para una frecuencia FM nacional. Se estima que 5.000 empleos podrían perderse.
La Iglesia católica quedó preocupada, Jafet Soto dio un sentido mensaje después de un clásico y el inminente adiós de radio Sinfonola desencadenó el “efecto Sinfonola”. Incluso, el Concejo Municipal de San Carlos expresó solidaridad con los medios de la zona norte que no pudieron concursar.
Por si fuera poco, Pilar Cisneros tildó de ladrones y desvergonzados a los responsables de radioemisoras y televisoras que no participaron. En el plenario, se puso a hacer juegos de números, señalando lo que debían recaudar por día para pagar el precio de la subasta, sin contar que hay que pagar planilla, derechos musicales, mantenimiento y que muchas emisoras viven prácticamente de donaciones o voluntariado.
Y el mercado publicitario de la radio ya no es el mismo, con la competencia digital, amén de que en Costa Rica nunca fue particularmente fuerte.
En televisión, solo hubo ofertas por cuatro canales de televisión de alcance nacional. Teletica concursó por uno, Repretel por dos y Grupo Extra por uno.
El exministro y excandidato presidencial Rodolfo Piza advirtió de que la dictadura venezolana de Hugo Chávez, prolongada por Nicolás Maduro, empezó quitándole la frecuencia a RCTV porque no le era afín al gobierno; era una televisora “canalla”, pues.
En Costa Rica, de ser cierta la tesis de que todo se hizo por revancha, algo salió mal en el “Ministerio de Venganzas”.
Esteban Oviedo es jefe de Redacción de La Nación.
