Silvia Artavia, Esteban Oviedo. 8 noviembre
Nogui Acosta, viceministro de Hacienda: “Si usted me pregunta hoy si tengo la plata de los aguinaldos, le digo que no (…
Nogui Acosta, viceministro de Hacienda: “Si usted me pregunta hoy si tengo la plata de los aguinaldos, le digo que no (…

¿Tiene o no tiene el gobierno el dinero para pagar los aguinaldos de este 2018?

“Si usted me pregunta hoy si tengo la plata de los aguinaldos, le digo que no (…). Nunca está esa plata líquida en una entidad como el Ministerio de Hacienda en las circunstancias en las que está. Hoy, Hacienda está, como decimos allá en Guanacaste, coyol quebrado, coyol comido”, lo que significa que el dinero que entra, se gasta.

La respuesta es del viceministro de Hacienda, Nogui Acosta, en una entrevista con La Nación, luego de que el presidente Carlos Alvarado declarara que “hay una presión importante” en la búsqueda de recursos para cancelar los aguinaldos de este año a los empleados del Gobierno Central, pago que asciende a ¢210.000 millones.

Alvarado admite que ‘hay una presión importante’ en la captación de recursos para pagar aguinaldos

¿Cuánto tienen hoy para sumar esos ¢210.000 millones? Acosta respondió con solo una palabra: “Nada”.

Sin embargo, el viceministro fue más allá. Los apuros no solo ocurren con el aguinaldo, sino que se extienden al pago de salarios y a la devolución del dinero a los inversionistas que le prestaron dinero al gobierno para financiar sus gastos, por ejemplo.

“Le voy a decir qué es lo que ocurre. Aquí hay que tener en consideración varias cosas. Hay vencimientos de tenedores de títulos que se van a dar antes del pago del aguinaldo. Por eso le digo que estamos a coyol quebrado, coyol comido: capto y pago al que le debo, me entra plata de impuestos y le pago al que le debo”.

“Yo recojo la plata de salarios y pago salarios, y otra vez vuelvo a quedar con un faltante. O sea, tengo que volver a llenar la buchaca hasta la siguiente quincena. Y también tengo que estar pendiente de los vencimientos y pagarle a proveedores y todo ese tipo de cosas. O sea, vivo al día”, continuó Nogui Acosta.

El alto funcionario sostiene que el gobierno cumplirá con sus compromisos. El problema es a qué costo tendrá que hacerlo.

Ante el creciente déficit fiscal (exceso de gastos sobre ingresos), Hacienda tiene que pedir cada vez más dinero prestado para financiar sus gastos, pues el dinero que entra por impuestos no alcanza.

El problema es que los inversionistas, al percibir un riesgo de que el gobierno no tenga recursos para pagar, se muestran reacios a aportar dinero o cobran muy caro por ello. “El mercado está muy seco”, explica Acosta.

¿Qué pasaría si, al 20 de diciembre, último día por ley para pagar el aguinaldo, el gobierno no consiguió el dinero?

El viceministro respondió así a esa pregunta: “¿Qué ocurre cuando las personas están en una situación acongojante? Van al banco y, si el banco no le presta, se va al usurero que está en la esquina que le cobra el 100% mensual. Bueno, a ese voy a ir yo y, entonces, las tasas de interés se van a disparar mucho; eso es lo que estamos tratando de que no ocurra”.

"El mismo inversionista me va a pedir a mí una tasa mucho más alta. Por ejemplo, tasas del 12% y del 13%, con una inflación del 2%, eso ya es usura; o sea, es 5 veces más el rendimiento de la inflación.

Recientemente, Hacienda colocó un título con vencimiento al 2025 con una tasa del 10,6%, por ejemplo.

El riesgo fiscal

Esta no es la primera vez que el gobierno está tan ajustado para terminar de pagar sus gastos al cierre del año. En el 2017 también ocurrió, aunque las autoridades del gobierno de Luis Guillermo Solís lo negaron en su momento.

La verdad la reveló, en agosto pasado, la tesorera nacional y ex viceministra de Egresos, Marta Cubillo, ante los diputados de la comisión de Control de Ingreso y Gasto Público.

Ella relató que, en diciembre del 2017, carecían de los recursos para pagar el aguinaldo el mismo día en que tenían planeado hacerlo y, finalmente, lo lograron hacer cuando entró dinero proveniente de una venta de bonos a inversionistas.

Desde entonces, la situación fiscal del país ha empeorado.

“¿Qué es lo que ha pasado este año? Este año, el mercado está muy seco. ¿Qué quiere decir eso? Hay un riesgo en Hacienda que está haciendo que la gente tenga incertidumbre, y esa incertidumbre está haciendo que la gente no llegue con su plata a invertirla en el Ministerio de Hacienda”, explicó el viceministro.

“Por otro lado, la misma incertidumbre hace que no haya inversión, el proceso de desaceleración de la economía hace que la recaudación de impuestos sea menor. Esa incertidumbre, por ejemplo, ha hecho que la gente no compre carros y, cuando la gente compra carros, paga impuestos (el selectivo de consumo, el de ventas, el de aduanas), entonces yo tengo ese dinero”, agregó.

Acosta sostiene que una resolución de la Sala IV, favorable al trámite de la reforma fiscal, cambiaría la percepción de los inversionistas.

“Esa gente (los inversionistas) va a decir ‘este país está dispuesto a hacer cambios, está dispuesto a socarse la faja’, y eso me va a dar a mí la tranquilidad de saber de que, a futuro, con un buen manejo de las finanzas públicas, van a tener los recursos para pagar”, adujo.

Entrevista: ‘Cada vez estamos en una situación un poco más convulsa’

-¿Tiene o no tiene el Gobierno el dinero para pagar los aguinaldos de este 2018?

Al igual que una empresa, yo no tengo toda la plata en todos los momentos. Por la misma dinámica del flujo de caja que tenemos hoy por la situación fiscal, yo les hago frente a mis pagos dependiendo de cuánto recojo de impuestos y cuánto voy a pedir prestado al mercado para poder cumplir con esos pagos.

"La gente piensa que el hecho de que yo tenga un presupuesto significa que yo tengo la plata, y eso no es así. Cuando yo hago una proyección de ingresos, asumo que la plata que me va a entrar es “tanta”, y también asumo una posición de endeudamiento (…).

Así como tengo que hacerle frente al pago de letras de cambio o a los pagos de los vencimientos de la deudas, así también tengo que hacerle frente a los pagos de los aguinaldos y de los salarios.

En este sentido, yo tengo que ver cuánto voy a recoger de impuestos, el de la propiedad de los vehículos, el de venta, el de renta, por ejemplo, y yo todavía no tengo los recursos para el pago de los aguinaldos".

-¿Pero esa es una circunstancia particular por la situación fiscal del país? ¿No es algo que se viene dando en los últimos años? En el 2017, por ejemplo, el Gobierno argumentó falta de liquidez para pagar planillas.

La situación que se está dando es cómo yo, todos los lunes, salgo a una subasta a ver cuánta plata recojo, para hacerles frente a mis obligaciones. Y todos los días hay depósitos que caen en las cuentas de Hacienda, de parte de los pagadores de impuestos.

"Lógicamente, la situación fiscal influye en la poca venta de bonos…

"Lo que está ocurriendo es que la gente, con las tasas que estoy saliendo a captar, no les resultan atractivas por el riesgo que significa esta incertidumbre, de no saber si se va a aprobar el plan fiscal, de qué va a pasar con la resolución de la Sala Constitucional (sobre la reforma tributaria), de la situación internacional porque las tasas de interés están subiendo mucho en Estados Unidos, que las monedas están devaluadas en Costa Rica y en otros países.

“O sea, cada vez estamos en una situación un poco más convulsa y sale Costa Rica a ofrecer títulos a los tenedores de aquí, porque hoy el dinero se mueve por todos los países, y, entonces, la gente tiene un poco de reticencia de decir: ‘¿Deposito la plata en Hacienda o me la dejo guardada, mientras veo cómo se empieza a comportar el mercado?’… o mientras pasan las cosas que esperamos”.