Infraestructura

MECO gana contratos de bacheo por deficiencias de sus competidores

Modelo de minicontratos para atención de urgencia de la red vial es poco favorable para las empresas más pequeñas por exigir equipo especializado y mayor inversión

La intención del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) de diversificar la atención de la red vial e incluso privilegiar a empresas más pequeñas o locales en los contratos de bacheo, quedó en el papel.

Hasta ahora, cinco de las seis licitaciones que se han adjudicado en firme para esas obras quedaron en manos de la constructora MECO, la cual, en el pasado, junto a H Solís, dominaba un duopolio de la conservación vial. Actualmente, las dos son investigadas por supuestos hechos de corrupción en el llamado Caso Cochinilla, asociados con la construcción de obras viales en rutas nacionales y cantonales.

Sin embargo, la Fiscalía notificó al Conavi de que no hay impedimento para que las dos empresas participen en las nuevas contrataciones. Su capacidad instalada las pone por encima de las pequeñas empresas, las cuales, al no contar con maquinaria especializada o plantas de asfalto propias, ofertan a precios más elevados debido a que tienen que alquilar equipos o comprar el asfalto a otras compañías, lo que las descalifica de los procesos.

La directora del Conavi, Hannia Rosales, reconoció que en el caso de las labores de bacheo no se está logrando contratar a empresas locales y la diversificación de las mismas, pues para este tipo de tareas se requiere de maquinaria especializada. Caso contrario, ocurre en las labores de chapia donde sí han predominado las locales.

En total, los cinco contratos ganados por MECO hasta ahora suman ¢725 millones. La otra empresa que ha resultado adjudicada es Conansa –que también figura en el expediente judicial del Caso Cochinilla–, la cual se unió en consorcio con la empresa Fairuza para atender las vías de Liberia, en la región Chorotega.

Contratos de bacheo ganados por MECO

  • Región Brunca, Río Claro: ₡146,8 millones.
  • Región Brunca, Pérez Zeledón: ₡137,2 millones.
  • Región Brunca, Buenos Aires: ₡151 millones.
  • Región Huetar Atlántico, Limón: ₡144,7 millones.
  • Región Huetar Atlántico, Guápiles: ₡145,7 millones

Desde finales del año pasado, el Conavi anunció que la atención urgente que requiere la red vial se haría mediante “minicontratos”de chapia y bacheo, con presupuestos máximos de ¢152 millones por contrato y por períodos de seis meses, a fin democratizar la participación de las constructoras.

Sin embargo, a criterio del director de la Cámara Costarricense de la Construcción, Randall Murillo, la modalidad de minicontratos más bien jugó en contra de las compañías con menor capacidad y a la vez ahuyentó la posibilidad de que empresas internacionales o no tradicionales se interesaran, lo que hizo que una vez más las tareas recayeran en los mismos de siempre.

“Es como un círculo vicioso, este tipo de trabajos no son trabajos menores, ni son trabajos fáciles cuando se hacen bien. Para dar mantenimiento a las vías con todas las condiciones, se requiere equipo especializado, y además incluso plantas de asfalto que las empresas deben tener. Para entrar en este tipo de negociaciones y que el negocio sea rentable, tiene que tener un volumen de obra que permita hacer esas inversiones, pero en un proyecto pequeño, si lo agarran y lo parten en 20 y agarra una fracción de eso, el proyecto no da para comprar el equipo ni tener una planta”, explicó Murillo.

Esa condición se refleja en las ofertas que recibió el Conavi para las primeras licitaciones. Por ejemplo, para completar la atención en la zona de Río Claro, en la región Brunca, MECO presentó una oferta por ¢146 millones (es decir menos de lo presupuestado) y la única empresa local que concursó (Quebradores del Sur), lo hizo con una oferta por ¢192,1 millones, lo que casi de forma automática la hizo no elegible frente a su rival.

Murillo añadió que este tipo de contratos también dificulta la conformación de consorcios, pues, una vez más, por tratarse de volúmenes pequeños, que a la vez requieren de grandes inversiones en materia prima, maquinaria y hasta plantas de asfalto, no resultan rentables frente a la ganancia que se tendría.

“Uno pensaría que hay que apostar a proyectos de alguna envergadura y hacer licitaciones abiertas donde no solo las locales puedan unirse, un volumen que permita hacer inversiones y que el retorno se dé, incluso para las internacionales. Pensar en mantenimiento en pequeños proyectos es ingenuo e igual es sumamente caro para el país”, apuntó.

Una de las críticas que ha realizado el sector construcción es la falta de planificación para las tareas de mantenimiento que, justamente, llevó a la situación de abandono de la red vial por más de un año, pues al vencer los contratos no se tenían listas las nuevas adjudicaciones.

Murillo añadió que, además, otros problemas como el atraso en pago de facturas por parte del Conavi desincentivan que empresas no tradicionales en la infraestructura vial, pero que sí podrían tener capacidad de inversión, se interesen en concursar.

Aunque la intención era que para estas alturas del año ya se hubiera reactivado la atención de la red, a la fecha solo seis de las 22 zonas de conservación cuentan con una adjudicación en firme para el bacheo y en ninguna han iniciado los trabajos de este tipo.

Inicialmente, el Conavi achacó los atrasos precisamente a la revisión minuciosa de los carteles, las ofertas y oferentes. La directora del Consejo dijo que a pesar de ser contrataciones directas, se realizaron análisis financieros que tradicionalmente no se hacían para este tipo de procesos.

Ahora, el jaqueo de los sistemas del Ministerio de Hacienda, también supuso un motivo de atraso pues no se ha podido avanzar en la firma de los contratos que deben gestionarse mediante el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop).

La directora del Conavi añadió que estos atrasos llevarán a que muchos contratos se alarguen hasta fin de año, en tanto aquellos que ya tienen orden de inicio (principalmente de chapia) quedarían sin presupuesto antes de finalizar este 2022.

Esa situación también fue señalada por el ministro de Obras Públicas y Transportes, Rodolfo Méndez Mata, quien reconoció que los recursos van a alcanzar apenas para lo básico pues no fue posible presentar un presupuesto extraordinario.

Méndez Mata, dijo que esta situación la tendrá que valorar la próxima administración, tomando en cuenta la atención de emergencias que suelen presentarse durante la época lluviosa.

Además, el Conavi ya había anunciado que lo presupuestado para este año solo abarcaría las tareas de chapia y bacheo, por lo que otras labores como rehabilitación, recarpeteo, limpiezas de cunetas, demarcación o atención de puentes quedaron fuera.

El Lanamme también advirtió de que esa atención “cosmética” conducirá a un deterioro acelerado de las rutas en el corto plazo y podría agravarse con el ingreso de la estación lluviosa.

Patricia Recio

Patricia Recio

Bachiller en Periodismo de la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas de sociedad y servicios.

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