AFP. 11 enero
El primer ministro de Macedonia, Zoran Zaev (izquierda), festejó con diputados después de que el Parlamento aprobó el cambio de nombre del país, este viernes 11 de enero del 2019.
El primer ministro de Macedonia, Zoran Zaev (izquierda), festejó con diputados después de que el Parlamento aprobó el cambio de nombre del país, este viernes 11 de enero del 2019.

Skopje. Los diputados macedonios aceptaron el viernes cambiar el nombre de su país por el de “República de Macedonia del Norte”, un voto histórico obtenido con una mayoría de dos tercios, que abre el camino para una resolución de la disputa con Grecia.

Ahora será el turno de Atenas, ya que la nuevae denominación no entrará en vigor hasta que los diputados griegos ratifiquen el acuerdo alcanzado el verano pasado por los primeros ministros macedonio, Zoran Zaev, y Alexis Tsipras, de Grecia.

A cambio, Grecia se comprometió a levantar su veto a la adhesión de Macedonia a la OTAN y a las negociaciones de adhesión a la Unión Europea.

“Sin acuerdo con Grecia, no hay OTAN ni UE”, “cambié de opinión sobre la cuestión del nombre, a riesgo de mi carrera política”, “nosotros conservamos nuestra identidad”, dijo antes de la votación el socialdemócrata Zoran Zaev.

Tsipras felicitó el viernes por la tarde a su homólogo macedonio."El primer ministro felicitó al señor Zaev por la exitosa conclusión del proceso de revisión de la Constitución de la exrepública yugoslava de Macedonia", informó en un comunicado el gabinete de Tsipras.

Por un voto (81 de los 80 necesarios), los diputados macedonios le siguieron adoptando los cuatro enmiendas constitucionales necesarias para aprobar el cambio de nombre de su país, que se separó de Yugoslavia en 1991.

Los griegos consideran desde entonces que el nombre de “Macedonia” solo podía ser exclusivamente el de su provincia septentrional. Acusaban a sus vecinos de usurpar su herencia histórica, en especial la del rey antiguo Alejandro el Grande, y de tener ambiciones irredentistas.

Controversia en Macedonia

Este voto positivo parece que pondrá fin a meses de un feroz combate político en Macedonia, tras un polémico referendo consultivo el 30 de setiembre y una larga batalla parlamentaria.

Pero sufrieron la deserción de algunos de sus miembros, que votaron junto a los diputados socialdemócratas y sus aliados de los partidos de la minoría albanesa (entre el 20% y el 25% de la población).

Estos votos permitieron alcanzar la mayoría de dos tercios con la que en principio no contaba la coalición que está en el poder desde la primavera del 2017.En particular, se unieron cuatro diputados de derecha, que contaban con una amnistía por su supuesta participación en la violencia cometida por militantes nacionalistas en el Parlamento en abril del 2017.

Esto llevó a los responsables del VMRO-DPMNE a denunciar “el chantaje y las amenazas” que habría usado Zoran Zaev para ganar.

Esta votación es un triunfo político para el socialdemócrata, a quien sus adversarios consideraban debilitado tras el referendo consultivo sobre el nombre.

La validez del triunfo del sí (más del 90%) fue rebatida por la oposición, debido a una masiva abstención.

La batalla en cambio no terminó, aunque ya no depende de él, sino de su homólogo griego. Si bien solo necesita una mayoría simple, Alexis Tsipras dispone igualmente de un pequeño margen de maniobra (153 diputados de 300). Su aliado, Panos Kammenos, ministro de Defensa y líder de un pequeño partido soberanista, amenazó con dimitir.

Manifestantes opuestos al cambio de nombre de Macedonia se congregaron este viernes 11 de enero del 2019 frente al Parlamento, en Skopje.
Manifestantes opuestos al cambio de nombre de Macedonia se congregaron este viernes 11 de enero del 2019 frente al Parlamento, en Skopje.

Por la mañana, el ex primer ministro macedonio Nikola Gruevski, hombre fuerte del país durante más de diez años, había llamado a los diputados a votar contra el cambio de nombre propuesto por “el gobierno fantoche” de Zoran Zaev. “Sí, un mejor acuerdo es posible”, escribió Gruevski en su página de Facebook.

El presidente de derecha Gjorge Ivanov, cuyo papel es honorífico, es otro opositor al cambio de nombre. En el pasado, rechazó firmar promulgaciones, pero el artículo 75 de la Constitución prevé que está “obligado” a hacerlo si “la ley es adoptada por una mayoría de dos tercios”.