AFP. 11 enero
Rahaf Mohamed al Qunun camina en Bangkok, Tailandia, el viernes 11 de enero de 2019. Foto: AP
Rahaf Mohamed al Qunun camina en Bangkok, Tailandia, el viernes 11 de enero de 2019. Foto: AP

Ottawa. La joven saudí de 18 años que huyó de su familia y pidió asilo cuando llegó a Tailandia, mediatizando su caso para no ser expulsada de este país, despegó este viernes en dirección de Canadá, en donde el primer ministro dijo estar “encantado” de recibirla.

Canadá está “encantado” con darle asilo, declaró el primer ministro canadiense Justin Trudeau.

"Le acordamos el asilo. Estamos encantados de hacerlo, ya que Canadá es un país que mide a qué punto es importante defender los derechos de la persona y de las mujeres en el mundo", declaró Trudeau a la prensa.

Trudeau confirmó que su gobierno aceptó “el pedido de la ONU”.

Rahaf Mohamed al-Qunun había declarado que quería pedir asilo en Australia, asegurando que huía de la violencia psicológica y física de su familia en Arabia Saudí. Su familia desmintió estas acusaciones.

La joven había sido detenida el fin de semana pasado a su llegada a Bangkok, desde Kuwait, y las autoridades tailandesas habían amenazado en un principio con reenviarla a su país.

Equipada con un celular y una cuenta de Twitter abierta apresuradamente, a través de la cual comunicaba sobre su situación, la joven se encerró en una habitación de hotel del aeropuerto, lo que obligó a las autoridades tailandesas a cambiar de opinión.

La joven había indicado que quería pedir asilo a Australia, en donde funcionarios indicaron que estudiarían seriamente su solicitud, que la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) consideró el miércoles como legítima.

Sin embargo, la tarde del viernes, el jefe de la Policía de inmigración tailandesa dijo que la joven, sonriente, estaba camino a Toronto, y que había partido en un vuelo pasadas las 11 p. m. (hora local).

"Escogió Canadá … Canadá dijo que la aceptaría", dijo a periodistas en el principal aeropuerto de Bangkok Surachate Hakparn.

"Está a salvo ahora, y está bien física y mentalmente. Está contenta".

El viernes por la tarde Rahaf Mohamed al-Qunun indicó a través de Twitter que tenía “algunas buenas y malas noticias”, sin explicar nada más, poco después de que su cuenta fuera desactivada en respuesta a las amenazas de muerte que recibió, indicaron sus amigos.

La huida de la joven del reino saudí movilizó a las organizaciones de derechos humanos.

La Policía de inmgiración tailandesa la puso bajo protección de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Tailandia no firmó la convención de la ONU sobre los refugiados, y los solicitantes de asilo suelen ser expulsados o esperan años antes de ser enviados a un tercer país.

En Arabia Saudí las mujeres están sometidas a numerosas restricciones. Se las obliga a estar bajo la tutela de un hombre (padre, marido u otro, según el caso) que ejerce sobre ellas una autoridad arbitraria y toma las decisiones importantes en su lugar.

Una mujer juzgada por haber cometido un crimen "moral" puede ser castigada violentamente por su familia, incluyendo su ejecución en el caso de lo que se denomina un "crimen de honor".

El caso de Qunun toma especial importancia tras el asesinato reciente en el consulado saudí en Turquía del periodista Jamal Khashoggi.