
El costo de vida continúa presionando a los hogares, sobre todo a los más vulnerables, a pesar de que Costa Rica mantiene una inflación baja, prácticamente cercana a cero o negativa.
Así lo revela el último informe del Programa Estado de la Nación (PEN), que señala que los hogares costarricenses aún no perciben mejoras en su poder adquisitivo, pese a que sus ingresos crecieron por encima del aumento visto en los precios de las divisiones de alimentos y bebidas no alcohólicas en 2024.
“Persiste la percepción de que ‘el dinero alcanza menos’, pese a que los ingresos de los hogares han aumentado y se ha registrado un periodo de deflación de prácticamente dos años”, se lee en el documento.
El PEN atribuye esta dinámica a que, en los años previos al 2024, los precios de los bienes y servicios que las personas consumen con mayor frecuencia crecieron más que sus ingresos.
“El 2024 ciertamente representó un alivio para el presupuesto de los hogares, pero le antecedieron cuatro años en los que afrontaron un aumento en los precios de sus principales bienes y servicios de consumo superior al de sus ingresos”, indicó el PEN.
Según Luis Vargas, investigador adjunto del Informe Estado de la Nación, la tendencia del 2024 permitió una recuperación parcial del poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, dicha mejora aún no compensa el deterioro acumulado y desigual entre los distintos estratos de ingreso durante los cuatro años previos.
“El rubro de alimentos mantiene aumentos superiores al promedio general de precios, y en él se concentra el 37% del gasto de los hogares del estrato de ingreso bajo, mientras que en los de ingreso medio y alto, respectivamente, representa el 28% y 18%”, explicó Vargas.
El estudio señala que la estabilidad macroeconómica apenas empieza a reflejarse en el poder adquisitivo de los hogares −tras varios años de pérdida− y todavía no impulsa un crecimiento verdaderamente inclusivo.
De acuerdo con el PEN, los últimos años se han visto marcados por la alta volatilidad en los ingresos y en los niveles de precios de la economía mundial, provocada por la covid-19 y el choque inflacionario del 2022, que elevó con fuerza el precio de bienes y servicios de los hogares.
El Programa Estado de la Nación detalló que esta situación afectó, principalmente, a los hogares de estratos bajos, debido a que la caída en los ingresos durante la crisis sanitaria y los incrementos en precios durante el periodo de elevada inflación en 2022 fueron más pronunciados para ese grupo.
Además, recalcó que los salarios han mostrado una evolución desigual tras la pandemia: los ingresos reales de los estratos medio y alto se recuperaron con mayor rapidez frente a los grupos con menores recursos, que enfrentaron estancamiento o caída, con mejoras observables solo en los años más recientes.
“Esta disparidad evidencia una estructura laboral donde los aumentos en productividad y crecimiento se distribuyen de manera que perpetúan la inequidad”, destacó el PEN, el cual agregó que el aumento en la producción no se traduce íntegramente en mayor poder adquisitivo para los hogares.
Impacto diferenciado
Roxana Morales, coordinadora del Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía, de la Universidad Nacional (UNA), coincidió en que la inflación impacta de manera diferenciada a los hogares según el estrato de ingreso.
En la presentación del informe Costa Rica: Balance económico y social 2025 y desafíos para la próxima administración, Morales explicó que los hogares con ingresos más bajos experimentan una inflación más alta que los otros estratos.
Para el periodo de enero del 2022 a setiembre del 2025, la inflación acumulada para los hogares de ingresos bajos es de 7,3%, mientras que para los de ingresos medios y altos es de 5,1% y 3,3%, respectivamente.

“A pesar de que durante los últimos años la inflación ha sido baja, para las personas de ingresos bajos es más alta esa inflación, porque crecen más los precios de los alimentos. Las familias de más bajos ingresos dedican una mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos”, añadió Morales.
La especialista de la UNA agregó que esto ocurre porque los productos más consumidos por los hogares con niveles de ingreso más bajo aumentaron de precio en el acumulado entre 2022 y 2025. Mientras que otros menos frecuentes en esas familias más bien disminuyeron.
Inflación a la baja
La economía costarricense lleva más de dos años con una inflación interanual cercana a cero y con la mayoría de los meses en valores negativos. Además, a octubre ya suma 31 meses por debajo del rango de tolerancia establecido por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), que oscila entre 2% y 4%.
La inflación, medida por la variación interanual del índice de precios al consumidor (IPC), registró en octubre su sexto mes consecutivo en terreno negativo durante este 2025, revirtiendo la tendencia observada en los primeros cuatro meses del año.
Según el PEN, esta dinámica ha intensificado el debate sobre el incumplimiento de la meta de inflación y la posibilidad de que el Banco Central reduzca su tasa de política monetaria para acercarse al rango objetivo.
“La relativa estabilidad de la inflación cerca del cero también ha significado el incumplimiento y postergación en la expectativa de alcanzar el rango meta de inflación, el parámetro que guía a la política monetaria del Banco Central”, indica el informe.
De acuerdo con el BCCR, se espera que la inflación general alcance el rango de tolerancia alrededor de la meta en el segundo trimestre del 2027 y que la inflación subyacente lo haga en el tercer trimestre del 2026.
