Irene Rodríguez. 8 noviembre
Este es uno de los dispositivos que se colocó en las mujeres para crear sus vaginas. Fotografía cortesía del Hospital San Juan de Dios.
Este es uno de los dispositivos que se colocó en las mujeres para crear sus vaginas. Fotografía cortesía del Hospital San Juan de Dios.

Especialistas del Hospital San Juan de Dios “construyeron” una vagina para dos mujeres que nacieron con una condición llamada agenesia útero vaginal.

Este es un trastorno poco frecuente –se ve en una de cada 5.000 mujeres– que se presenta cuando la vagina y el útero no se desarrollan; las pacientes con esta condición tienen ovarios y órganos sexuales exteriores normales, pero carecen de canal vaginal o bien este puede medir entre dos y tres centímetros. La longitud de una vagina normal es entre siete y diez centímetros.

De acuerdo con Andrés Zamora Leiva, jefe del servicio de Ginecología del San Juan de Dios, usualmente estas personas consultan por primera vez en su adolescencia o al final de ella, pues la primera señal de sospecha es que no se ha presentado la menstruación (al no haber útero, no se produce menstruación).

Quienes presentan esta condición no pueden quedar embarazadas, por lo que lo que se busca es que ellas logren tener función sexual, mantener relaciones como cualquier otra mujer.

Estas pacientes también enfrentan problemas de resequedad porque no producen lubricación, pero esto puede atenderse con geles lubricantes. Lo importante, según los especialistas, es que disfruten de su sexualidad y tengan bienestar mental y emocional.

“Hay alrededor de 11 técnicas quirúrgicas descritas para crear una vagina, la mayoría de estas técnicas implican tiempo quirúrgico prolongado, amplia disección de tejidos (incisión abdominal y perineal, resección intestinal, disección de gran extensión en el periné), con los riesgos incrementados de una cirugía amplia. Entonces nosotros hicimos una parte vía laparoscópica, es la primera vez que se realiza así en el área de Centroamérica. Esto nos permite menos morbilidad, dejando la parte vaginal completamente normal, con mejor recuperación y menor dolor postoperatorio”, explicó Zamora.

En el Hospital Calderón Guardia también se ha llevado a cabo este procedimiento en diez mujeres, solo que ahí se utiliza una tecnología diferente a la dada a conocer la mañana de este jueves por los especialistas del San Juan de Dios.

Aunque esta enfermedad es poco común, tanto Zamora como Rita Peralta, ginecóloga del Calderón Guardia y quien también realiza esta intervención vaginal, recalcaron la necesidad de estar pendientes del desarrollo menstrual de las jóvenes.

“Si ya a los 15 años no ven que la muchacha tiene la menstruación, es vital que vea un médico. No cabe de excusa que en la familia a todas ‘les vino la regla’ ya ‘viejas’, puede haber otro tipo de trastornos o desajustes hormonales que deben revisarse", expresó Peralta.

Infografía
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Técnica en dos partes

El procedimiento que se realizó se conoce con el nombre de Neovagina con la técnica de VECCHIETTI Laparoscópica con Sistema AGERS, para ello, las pacientes primero fueron sometidas a métodos de dilatación, para obtener tejidos más elásticos.

Esta técnica quirúrgiica mínimamente invasiva tiene dos partes: una propiamente quirúrgica y una mecánica.

La parte de cirugía es para colocar un dispositivo que busca corregir la anegesia vaginal (AGERS, por sus siglas en inglés). Esta técnica tiene una duración aproximada de dos horas.

El dispositivo, cuyo costo ronda los $4.000 (unos ¢2,5 millones), permite, por medio de tracción mecánica, ir abriendo el canal vaginal.

Este aparato consta de varias partes: una placa de soporte, que se coloca sobre el abdomen de la paciente, hilos de tracción y una bola neoformadora (que apoyará la “formación” de la vagina). Estos dos últimos se colocan dentro de lo que será el nuevo órgano femenino.

Una vez concluida la cirugía, las pacientes permanecen internadas entre ocho y diez días. Cada día se realiza una tracción por medio del dispositivo que está sobre el abdomen y que mueve bola neoformadora que está en el interior. Esto permite abrir el canal vaginal un centímetro diario.

Cuando se logra el resultado esperado, el dispositivo se retira. Las pacientes son dadas de alta, pero ellas deben utilizar dilatador vaginal por las noches durante un mes. Transcurrido este tiempo pueden tener relaciones sexuales.

“De hecho, el que ambas mujeres tengan pareja nos ayuda a mantener resultados. El tener relaciones sexuales mantiene todo en su lugar, si no fuera así las mujeres deberían seguirse dilatando con los instrumentos especiales para mantener la apertura”, indicó Zamora.

Estas cirugías se realizaron en junio pasado, tiempo suficiente para medir algunos resultados. Los médicos del San Juan indicaron que las pacientes no han tenido ninguna complicación, ni dolor.

Además, se obtuvo un canal vaginal de 12 y 14 centímetros y se logró que el aspecto genital externo luzca complemente normal en ambas. Lo esperable es que con el tiempo este canal se retraiga y la vagina quede con una longitud de seis a ocho centímetros, muy similar a la de cualquier otra mujer.

“Lo innovador en este caso es que utilizamos un aparato especialmente diseñado para esto. Se hizo una compra de estos dispositivos y logramos algo más específico”, destacó Zamora.

Experiencia en el Calderón Guardia

El Hospital Calderón Guardia realiza procedimientos de neovagina (nueva vagina) desde el 2005. La primer cirugía la realizó el ginecólogo Juan Bautista Madrigal.

Desde entonces, han ido depurando sus técnicas y ajustándolas a las necesidades específicas de cada paciente. En este centro médico incluso se diseñó un dispositivo especial con el que realizan las cirugías.

“Nosotros mismos lo diseñamos. Buscamos un material que pudiera ser estéril y utilizarse sin problemas en el cuerpo de la mujer. Fuimos con un mecánico de precisión y nos ayudó a elaborarlo”, destacó la ginecóloga Rita Peralta, quien asumió estas cirugías después de la jubiliación de Madrigal.

“Con el tiempo vimos que debíamos adaptarlo mejor a cada cuerpo. Hemos tenido chicas pequeñas y delgadas, y otras más bien muy altas, o más gruesitas, teníamos que hacer dispositivos casi que personalizados. De momento hemos visto que la longitud de la vagina sí se ha mantenido similar a lo normal, pero aquí lo más importante es que las mujeres puedan tener una vida sexual satisfactoria, eso no solo se logra con una cirugía, porque la parte emocional juega un rol clave", añadió Peralta.

En este centro médico el abordaje inicial. una vez que se hace el diagnóstico, no es médico, sino que es psicológico.

“Nosotros no operamos mientras no haya un acompañamiento psicológico y la psicóloga no nos diga que la muchacha está lista. Es parte de que necesitamos a una mujer empoderada, segura. La salud no solo es física. Hay algunas que querrán esperar un poco más", señaló la especialista.

Peralta destacó que en enero próximo ya preparan una nueva cirugía. En esta ocasión viajarán a Nicoya, Guanacaste, para realizar la intervención.

“La muchacha quiere estar ahí, cerca de su casa, con su familia El que tenga que estar más de una semana hospitalizada en San José no la hace sentirse tan cómoda”, apuntó la ginecóloga.