
El gobierno de Colombia anunció esta semana la extracción de los primeros objetos del galeón San José, embarcación española naufragada en 1708 cerca de Cartagena. Durante la operación, dirigida por un equipo de especialistas y supervisada por el presidente Gustavo Petro, se recuperaron un cañón de bronce, tres monedas macuquinas y una taza de porcelana del fondo del mar Caribe.
Este barco, conocido entre los cazadores de tesoros como el Santo Grial de los naufragios, partió de Sevilla hacia América cargado con oro, joyas y diversas mercancías. Expertos han estimado que la carga podría alcanzar un valor superior a los $20.000 millones. Sin embargo, algunos arqueólogos consideran que esta cifra se encuentra exagerada.
A pesar del interés internacional, el gobierno colombiano mantiene en secreto la ubicación exacta del naufragio, alegando razones de seguridad nacional.
El Estado colombiano y las autoridades culturales insisten en que el San José no debe considerarse un tesoro, sino un patrimonio arqueológico subacuático. Según su postura, el foco de la operación debe ser la investigación científica y no la explotación comercial.
La expedición actual, autorizada en 2024, es de carácter estrictamente investigativo. Los restos del galeón reposan a una profundidad de 600 metros. Imágenes submarinas muestran decenas de cañones y cientos de tazas de porcelana blanca y azul, que podrían pertenecer a la dinastía Qing. La procedencia de la taza extraída aún no ha sido confirmada.
Los objetos serán sometidos a un proceso prolongado de conservación en laboratorio. Luego, especialistas evaluarán su estado y determinarán si existen condiciones adecuadas para una excavación más amplia en el sitio arqueológico.
El proyecto ha generado divisiones entre expertos. Algunos rechazan el rescate total del galeón por considerar que podría destruirse de forma irreversible. Otros apoyan un rescate parcial y controlado, con el fin de ampliar el conocimiento sobre las rutas comerciales, dinámicas marítimas y estrategias militares del siglo XVIII.
El San José también forma parte de una disputa internacional compleja sobre los derechos del patrimonio sumergido. Colombia y España reclaman derechos históricos sobre la embarcación y su contenido. Además, comunidades indígenas y descendientes de personas esclavizadas argumentan que deben recibir compensaciones, ya que sus antepasados participaron en la extracción de los metales preciosos que alimentaban al imperio español.
Desde 1981, Colombia enfrenta litigios con empresas privadas de búsqueda. El caso más representativo es el de Sea Search Armada, sucesora de la empresa estadounidense Glocca Morra. Esta compañía sostiene que descubrió el naufragio y exige el 50% del valor del cargamento, estimado en unos $10.000 millones.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
