
Una proteína producida por células cancerígenas bajo estrés permite que los tumores eviten el ataque del sistema inmunológico y sigan su crecimiento. Así lo determinó un estudio realizado en Estados Unidos y publicado este miércoles 18 en la revista Nature.
La investigación estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Nueva York (NYU). El equipo identificó que la proteína lipocalina 2, conocida como LCN2, actúa como una señal que protege al tumor frente a la respuesta inmune del organismo.
Cómo el tumor activa su defensa
Las células tumorales enfrentan escasez de nutrientes debido a su crecimiento acelerado y desorganizado. Esa condición activa una vía celular llamada respuesta integrada al estrés o ISR por sus siglas en inglés.
Cuando la ISR entra en funcionamiento estimula la producción del factor de transcripción activador 4, conocido como ATF4. Esta molécula activa genes que favorecen la supervivencia de la célula cancerígena.
El estudio mostró que el ATF4 también ordena liberar LCN2 en el entorno tumoral. Ese paso resultó clave para bloquear la respuesta inmunológica.
Efecto sobre las células de defensa
Los investigadores observaron que la LCN2 actúa sobre los macrófagos, células inmunes presentes en gran cantidad dentro de los tumores.
La proteína induce a los macrófagos a adoptar un estado inmunosupresor. En esa condición impiden el ingreso de células T. Estas últimas son responsables de reconocer y destruir células cancerígenas.
El resultado es un ambiente que favorece la progresión del tumor.
Un blanco terapéutico potencial
A diferencia del ATF4 que actúa dentro de la célula tumoral, la LCN2 se libera al espacio extracelular. Esa característica facilita el desarrollo de tratamientos dirigidos.
Con base en este hallazgo, los científicos diseñaron un anticuerpo capaz de bloquear la LCN2.
En pruebas con ratones modificados para desarrollar cáncer pero deficientes en LCN2 el crecimiento tumoral se redujo de forma significativa. El efecto se presentó solo en animales con sistema inmunológico intacto. Ese dato reforzó la hipótesis de que la función principal de la proteína es frenar el ataque inmune.
Cuando los ratones recibieron el anticuerpo anti-LCN2 los tumores volvieron a mostrar infiltración de células T y disminuyeron su tamaño.
La combinación del bloqueo de LCN2 con inmunoterapia aumentó los resultados. En modelos de cáncer de pulmón agresivo la estrategia prolongó la sobrevida.
Impacto en pacientes con cáncer
El equipo analizó muestras tumorales de más de 100 pacientes con cáncer de pulmón y de 30 con cáncer de páncreas.
Los niveles elevados de LCN2 se asociaron con peor pronóstico. La sobrevida mediana fue de 52 meses en pacientes con alta concentración de la proteína. En quienes presentaron niveles bajos la mediana alcanzó 79 meses.
Los resultados indicaron que la LCN2 podría funcionar como biomarcador. Su presencia permitiría identificar tumores con mayor capacidad de evasión inmunológica y crecimiento acelerado.
El estudio describió un mecanismo mediante el cual las células cancerígenas bajo estrés manipulan el sistema inmune. El hallazgo abre la puerta al desarrollo de terapias dirigidas que busquen hacer más vulnerables los tumores agresivos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
