Fabrice Le Lous. 19 diciembre, 2018

Navidad en Costa Rica = rompope y tamales. Es así. Punto. Una delicia. Sin embargo, ¿te has preguntado de dónde proviene esta bebida estética en color y sublime en sabor? ¿Es tica o extranjera? Quizás es ambas cosas, pues al paso de los diciembres le dimos el “toquecito” costarricense. Aquí te contamos el origen de esta crema navideña por excelencia. Pequeño e inofensivo spoiler. un saludo afectuoso a las hermanas clarisas.

Érase una vez, en una cocina de Puebla...

Vámonos a Puebla de los Ángeles, más conocida como la ciudad de Puebla. Durante el Virreinato de Nueva España (núcleo de la colonización, entre 1535-1821), que tenía por capital a la Ciudad de México, la iglesia Católica tuvo un rol importantísimo y la posición de Puebla, de tránsito obligatorio entre el Caribe y la capital, la volvía muy concurrida.

Los monasterios poblanos hacían de hospicios y en sus cocinas se creaban los futuros manjares de la cultura azteca. Platillos como el mole o los chiles en nogada nacieron en Puebla. Y también lo hicieron dulces que hoy son célebres en ese país.

Cuenta la leyenda –y es denominador común en reportajes que rastrean el origen de esta bebida– que en el monasterio Santa Rosa de Puebla, en el centro histórico, se hacía un rompope que se volvió muy popular. Publicaciones mexicanas le atribuyen la elaboración de esta crema a una monja de nombre Eduviges, una hermana clarisa del convento que coordinaba la cocina.

“Puebla era muy importante como lugar de encuentro de personajes poderosos, peninsulares y criollos. Las monjas clarisas eran expertas en alojar a estos invitados, y se lucían preparando los mejores platillos y bebidas, entre ellas el rompope”, apunta la revista gastronómica Gourmet de México.

No obstante, las monjas no podían probar algunas creaciones y menos si contenían alcohol, aclara el reportaje, pero al parecer había una hermana que sí lo hacía y le daba sazón a los alimentos.

La revista Vía México agrega: “La monja mestiza de nombre Eduviges era una de las encargadas de preparar el famoso licor de rompope. Sin embargo, y a diferencia de sus hermanas, ella sí probaba el producto que fabricaba, mejorando poco a poco su sabor”.

No pasó mucho tiempo antes de que las monjas comercializaran la bebida apta para generar ganancias.

La cocina del convento de Santa Rosa, en Puebla.

La doctora Marjorie Ross, especialista en temas gastronómicos, nos explica que el rompope, entendido como mezcla de ponche de leche, yemas de huevo y licor, se originó en Europa hace siglos, y apareció en América por la conquista.

“Los españoles, los germanos y los holandeses crearon varios ponches de leche, lo mismo que los ingleses (eggnog) e irlandeses, entre otros. Todos ellos llevaron las diferentes variantes de la bebida a sus colonias. A nosotros, como al resto de América Latina, nos llegó como herencia de los conquistadores españoles”, indica Ross.

Esta idea la secunda la investigadora de la UCR Patricia Sedó, que explica que la mezcla de leche con huevo y licor no era entonces nueva, sino que fue de herencia española. En la península ibérica, de hecho, tienen una bebida con esos ingredientes base a la que llaman rompón. En algunos países de América, la mezcla fue bautizada como rompope, y fue mejorada con especias propias y foráneas, añadidas por manos mestizas.

Aprendamos juntos: Las hermanas clarisas, de nombre completo Orden de las Hermanas Pobres de Santa Clara, son un instituto religioso fundado por San Francisco de Asís en 1212. En el siglo XVI se comenzaron a crear conventos de clarisas en algunos países de hispanoamérica.

Aprendamos juntos 2.0: En el mundo hay muchas bebidas a base de leche, huevos y licores. En Holanda existe el advocaat, que contiene brandy; en Inglaterra, Estados Unidos y otros países anglosajones tienen el eggnog, que acepta ron, whisky, bourbon o brandy; en Alemania hacen el eierpunsch, con vino blanco, y en Europa del este gustan del tradicional kogel mogel, al que añaden miel y soda.

¿Y cómo llegó a Costa Rica?

Mmm… no es fácil saberlo. En la Escuela de Nutrición de la UCR y en el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural no cuentan con documentación tan específica. Es posible que no haya un registro con precisión cronológica, pero cuatro especialistas sí poseen información valiosa al respecto. Veamos.

Patricia Sedó, de la UCR, detalla para este Explicador que en el caso de Costa Rica, es probable que el rompope tenga su origen en el Cartago colonial, nuestra antigua capital.

“En el recetario de Juana de Aragón, que data de finales del siglo XIX y es uno de los primeros recetarios publicados disponible de nuestro país, esta señora que nació en 1854 en Cartago y luego de casarse se fue a vivir en el barrio La Merced de San José, describe el denominado ‘ponche de leche (receta española) a base de leche, yemas de huevo y azúcar, aromatizado con canela y ron y que podía servirse tibio o frío.

“Mientras que llama al rompope como una bebida un tanto más espesa por el agregado de almidón de maíz (receta más criolla puesto que incorpora un derivado del maíz) al cual le agrega licor (exaltando el uso de un coñac fino) y clavo de olor”.

De hecho, la historiadora Ivannia Rodríguez, del Centro de Patrimonio, posee una edición del recetario de Juana de Aragón con fecha de publicación 1903. Ella hace hincapié en que, a inicios del siglo XX, la autora hacía diferencia absoluta entre el rompope y el ponche de leche en las páginas de aquel compendio.

O sea, ya para Juana de Aragón “una cosa era una cosa y otra cosa era otra cosa”. Y el rompope era definitivamente otra cosa.

“En el libro vienen como bebidas diferenciadas el rompope y el ponche inglés, el ponche de huevo, el ponche de leche, el romano y el de piña”, nos comenta Rodríguez.

De acuerdo con Patricia Sedó, a finales del siglo XIX el rompope apareció en las fiestas familiares ticas como la bebida por excelencia, que se preparaba con antelación y se embotellaba en vidrio limpio para asegurar su conservación. De Cartago se difundió a otros pueblos en el Valle Central y también trascendió de la mesa familiar al contexto festivo comunitario, principalmente en las fiestas patronales. Todo suena muy actual, ¿no? :)

“Era común rifar botellas de rompope o darlas como premio en los juegos de azar o carreras de cintas”, añade Sedó. Ahora se rifan en las empresas, en los trabajos. Mejor que mejor.

Dado que se utilizaban solo las yemas en la elaboración, era común que las claras fueran utilizadas para elaborar un tradicional postre: los suspiros, y esta práctica es común todavía encontrarla en pueblos dedicados a la lechería. Tal es el caso de Zarcero.

(Video) ¿Cómo es el tamal perfecto?

¿Tenemos un rompope propio?

Yes we do! La investigadora Patricia Sedó cree que sí.

“Si comparamos los rompopes o ponches elaborados en otros países latinoamericanos, incluyendo México, vemos variantes en cuanto a los saborizantes de la leche, puesto que es común en otros países el uso de almendras molidas, ralladura de cítricos como limón y naranja, o bien el uso de piñones tostados”.

Cambiando de país, a la vez, varía el tipo de especias y la proporción utilizada. El rompope de Nicaragua no tiene exactamente la misma cantidad de esencia de vainilla, canela, nuez moscada o pimienta jamaica que el tico o el guatemalteco.

“El rompope tico es menos especiado y generalmente menos espeso”, aclara Sedó. “Mantiene la base de leche, un licor que por lo general es aguardiente o ron, y yemas de huevo”.

La premiada autora Marjorie Ross, por su parte, explica que, con variantes, la bebida se consume en todo el continente. “En Norteamérica como influencia del eggnog. En Latinoamérica de las versiones española y portuguesas”.

Ross apunta que el rompope no solo es una bebida tradicional en Costa Rica sino en toda Centroamérica.

-En Nicaragua se le dice ponche.

-En Belice, rumpopo.

-En Costa Rica y El Salvador, rompope.

-En Honduras y Guatemala, rompopo.

-En Panama, ron ponche.

“En México se produce en muchas localidades, además de Puebla, aunque el poblano es muy apreciado y es ‘la clásica versión mexicana’ del ponche de leche. En Venezuela y en Trinidad y Tobago se le conoce como ponche de crema. En el Perú es caspiroleta y en Brasil se llama licor de huevo”, explica Ross.

El rompope en nuestro ADN

A estas alturas del campeonato estamos claros de que el rompope está adherido a nuestro pasado, presente y futuro, pero esta no es una afirmación gratuita. Lo es también para la ciencia.

Paola Salazar es antropóloga en el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica, y ella ve en el rompope un punto de unión popular que ha vencido al tiempo.

“Es una bebida desarrollada durante momentos históricos, pero la importancia se traduce en cómo se ha mantenido, a tal punto que forma parte de nuestro patrimonio cultural inmaterial”, dice la experta.

Desde su campo de pericia, a ella le interesa sobremanera cómo los ticos retoman la elaboración de rompope en una fecha especial del año: para los rezos del Niño (Jesús, del 25 de diciembre al 2 de febrero, según la tradición). La bebida es una ofrenda espiritual, en este caso. Pero para quienes no son tan practicantes, es parte infaltable de un manjar decembrino.

El rompope es muestra de cómo se van gestando las tradiciones, cómo se entrelazan y terminan configurando la identidad de un país, destaca Salazar.

¿Vos imaginás una Navidad sin rompope? Nosotros tampoco (¡salud!). La antropóloga ve al rompope de nuestro fin de año como algo simbólico, emblemático y hasta poseedor de un “nivel afectivo”.

“Otro elemento es la elaboración del rompope”, detalla Salazar. “Hay que destacar cómo las familias se reúnen a preparar el rompope, así como se reúnen a hacer tamales. Se formó en espacios religiosos, en conventos, pero se ha colado en las familias. Trasciende sectores y se adhiere a espacios más personales, como las casas y la compañía de las personas que uno quiere”.

Este tipo de patrimonio se consolida en el ámbito popular en los países. En Costa Rica, sea cual sea la familia, sea como sea la casa, sea como sea la economía, cinco millones de personas están unidas por una copa de rompope en diciembre. Una bebida casada con el tamal y tatuada en quizás la fecha más querida del año.

Bonus: ¿Con ganas de hacer tu propio rompope? Mirá esta guía de Sabores para que te maravillés y sorprendás a tu familia y amigos.

¿Preferís un rompope sin leche y más saludable? Aquí podés ver recetas de rompope vegano y rompope bajo en calorías.